Lunes, Septiembre 26, 2016
   
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“La violencia nace en la persona, crece en la familia y se multiplica en la sociedad; ¡Igual la Paz!”

Hamilton Castro

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PEDAGOGIAS PARA LA PAZ

En medio de las selvas del Chocó, en Medio Atrato, Colombia

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La paz: un derecho y una oportunidad**

La construcción de la paz después de la firma del acuerdo final no dependerá solamente de las partes sentadas en la mesa de La Habana: será un trabajo de toda la ciudadanía. ¿Qué puede hacer cada uno para poner su grano de arena?

 

Cerca del acuerdo


Vivir en un territorio en paz debería ser la máxima aspiración de cualquier sociedad, así como de quien desee gobernarla. Mucho más si se trata de un país como Colombia, donde hemos vivido tantas décadas en guerra que ya no recordamos cómo se siente vivir de otra manera.

Muchos de los presidentes de este país han querido “pacificar” nuestro territorio con varias estrategias que han arrojado resultados variables. Sin embargo, la confrontación armada con grupos guerrilleros ha continuado y las atrocidades se han sucedido durante décadas hasta llegar a insensibilizarnos hasta un punto en el que ya no parece importarnos si seguimos igual.

Después de numerosos intentos por someter a los grupos alzados en armas o de suscribir acuerdos políticos con ellos, finalmente hoy se observan avances notables que nos dan la posibilidad de abrigar la esperanza de que se logrará acordar el final de la confrontación armada con el grupo guerrillero más antiguo y sanguinario de Colombia.

Los cambios deben comenzar por nuestra forma de pensar y actuar.

Y no hay que ser santista para reconocerlo. Los esfuerzos realizados por otros gobiernos sin duda han contribuido al debilitamiento de la guerrilla y los largos años de guerra finalmente convencieron a la dirigencia de las FARC de que su expectativa de llegar al poder por la vía armada era inviable y su situación resultaba insostenible. Aunque hubieran podido prolongar la confrontación, jamás lograrían la victoria, y este hecho pesaba sobre las tropas de las FARC, que ingresaron ilusionadas por una victoria que demostró ser imposible.

Adicionalmente, la guerrilla sufrió un desgaste ideológico que se acentuó con los fracasos de otros grupos y países que fueron sus aliados, y su lucha se contaminó con el tráfico de drogas, la minería ilegal, el secuestro, la extorsión y múltiples formas de delincuencia que minaron su imagen. Las FARC hicieron que las comunidades las percibieran como terroristas o como bandas criminales cuya principal motivación no era la defensa de los más pobres sino su propio enriquecimiento.

Las claves del éxito

Las circunstancias propicias convergen hoy porque, además, quien está al frente del gobierno tuvo el coraje y la audacia para asumir el reto de la paz. De la misma manera, tuvo la lucidez para estructurar una estrategia de manejo de los diálogos, que ha sido imperfecta, pero que funcionó mejor que las anteriores.

Terminar con un acuerdo político la más larga confrontación armada de la historia no es poca cosa, así haya quienes lo desconozcan, principalmente porque no les cabe en el cuerpo la envidia por no haberlo logrado ellos a pesar de sus esfuerzos. Será la historia la que les reconocerá el aporte que cada uno hizo, o las oportunidades que perdieron.

Sin duda el proceso de La Habana ha sido tortuoso, difícil y más prolongado de lo que la ansiedad de muchos quisiera soportar. Las concesiones de uno y otro lado tampoco han podido satisfacer a todos. Pero no podía ser de otra manera. Se trata de acuerdos que pueden ser frágiles y requieren seguimiento y voluntad de las partes para que se mantengan porque se han pactado compromisos difíciles de cumplir y a los que muchos se oponen.

Aunque los que suscriben los acuerdos serán el gobierno y la guerrilla, la posibilidad de llevarlos a la práctica depende de todos los ciudadanos. Así como todos nos hemos visto afectados por el conflicto, a todos nos compete poner de nuestra parte para que lo acordado se haga realidad. No de inmediato, como algunos ilusos quisieran, sino a lo largo de varios lustros.

El tiempo para lograr la paz completa puede parecer largo, pero no se puede obviar. Los cambios deben comenzar por nuestra forma de pensar y actuar, desde nuestros comportamientos y actitudes. Para hacer este cambio se requieren decisión, voluntad, persistencia y generosidad.

Los retos de la paz

Ahora bien, varias precisiones son pertinentes. En primer lugar, es preferible decir que lo que llegará con la firma final será un período de postacuerdo y no de posconflicto, pues el uso de este último concepto puede dejar en algunos la ilusión de que en adelante no habrá más conflictos.

Es evidente que seguiremos enfrentando conflictos de muy diverso tipo e intensidad, pero lo que conseguiremos será la posibilidad de que estos se resuelvan sin acudir a la violencia.

Con respecto a los guerrilleros que se acojan a los acuerdos, tendremos que encontrar formas de incorporarlos a la sociedad para que esta les abra un espacio y les permita trabajar por una vida digna, a la que, como todos los demás, tienen derecho.

En segundo lugar, aunque el éxito del proceso depende en gran medida de Bogotá y del gobierno central, también recae una responsabilidad enorme en las regiones. Todas tendrán que asumir con seriedad los compromisos adquiridos y para ello deberán contar con el respaldo financiero e institucional del centro del país. El logro de la paz pasa por las regiones y por la creación de oportunidades y condiciones dignas para todos, especialmente para la población campesina agobiada por la pobreza y la exclusión.

La corrupción es un cáncer que carcome y hace tanto daño como la guerrilla.

Pero si se mantiene el esquema según el cual es en Bogotá donde se toman las decisiones y se resuelven los problemas, con dilaciones e intermediaciones innecesarias y costosas, podríamos retornar a los ciclos de violencia que se quieren superar. Por eso, el fortalecimiento de las regiones, con el debido control y vigilancia, es un imperativo para conseguir los resultados que el momento exige.

Es claro que solo a partir de la creación de trabajo productivo y de ingresos dignos, de oportunidades de acceso a la justicia, a la salud, a la educación y a la vivienda, se pueden garantizar resultados sostenibles. La descomunal inequidad social que enfrenta Colombia deberá comenzar a resolverse si queremos asegurar la paz.

Esta es una transformación difícil ya que los mayores defensores de estos privilegios se encuentran enquistados en el Congreso, en las altas Cortes, en la dirigencia política y en otras instancias de toma de decisiones.

¡A trabajar!

Igualmente, importante es que todos nos empecemos a preguntar qué puede hacer cada uno para contribuir a la paz. Se hace necesario que comencemos por reflexionar y tomar conciencia sobre la importancia de que todos asumamos una actitud abierta, positiva y creativa frente al proceso que emprendemos, porque el negativismo y el escepticismo solo producen dificultades y dilaciones.

Si preferimos vivir en paz es imperativo desarmar los espíritus y el lenguaje, adoptar una actitud afirmativa y decidida que nos lleve, no solo a votar en el plebiscito por la paz, sino a animar a muchos otros en un ejercicio serio de pedagogía. Una vez hayamos conseguido un buen respaldo, nos corresponde trabajar desde el espacio donde nos movemos, porque es importante actuar en todos los escenarios.

En esta tarea le recae una especial responsabilidad a los comunicadores de todos los niveles y medios, a los docentes, a los funcionarios públicos, y a los líderes y dirigentes de todos los estamentos. Será educando y reeducando a la ciudadanía, no solo con el discurso sino principalmente con el ejemplo, cómo podremos desarrollar competencias cívicas, éticas y técnicas que nos permitan asumirnos como ciudadanos del siglo XXI.

Por su parte, el gobierno debe cumplir su promesa de que, una vez acordado el cese a la confrontación armada y terminada la dejación de armas de las FARC, concentrará mayores esfuerzos en el combate de otros grupos alzados en armas, de bandas criminales, del narcotráfico, de la minería ilegal y, muy especialmente, de la corrupción rampante que anida en diversos círculos del sector público y privado del país.

Esta corrupción ha producido una dramática malversación de la riqueza nacional y ha reducido al mínimo las oportunidades de progreso del país y sus regiones. La corrupción es un cáncer que carcome y hace tanto daño como la guerrilla o el narcotráfico y, por ello necesita un tratamiento de choque.

Sería iluso esperar que todos nos comprometamos de igual modo con el éxito de los acuerdos y con el logro de la paz. Quienes discrepen tienen derecho a hacerlo, siempre y cuando lo hagan en forma civilizada, con respeto a la verdad y al deseo de vivir en paz de la inmensa mayoría de la ciudadanía.

Después de tantos años de violencia merecemos vivir en paz. No podemos dejar que pase esta oportunidad. El momento es ahora. Unirnos en este propósito es un deber y una responsabilidad.

** Carmen Inés Cruz, Socióloga y doctora en Educación, exalcaldesa de Ibagué y exrectora de la Universidad de Ibagué.



¡Hablando de Violencia, del Conflicto al Postconflicto!

"Los Autores de este nuevo libro (Salgamos del Infierno, Agresión, Violencia y Terrorismo), abordan una temática compleja, pero muy oportuna: como comprender las fuentes -tanto biológicas como sociales- del conflicto y la violencia en el ser humano y sus relaciones. Hamilton expone la realidad desmedida de la agresión y la violencia del ser humano en líneas diferentes, en el análisis de la naturaleza de la violencia grupal deshumanizante en el seno del terrorismo, así mismo examina las opciones de transformación necesarias para generar empatía y relaciones restauradas." James Patton, Vicepresidente Ejecutivo, ICRS Washington, DC EEUU.

Un acercamiento a nuestra realidad, en donde la realidad supera la ficción!

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"La PAZ nace en mí, está en ti", nos unimos y celebramos este hecho histórico del acuerdo, que se traduzca en soluciones integrales, "Fruto de la justicia (de justo) será la Paz" Hamilton.



El papel de las empresas privadas en el posconflicto

La reintegración efectiva de los excombatientes se logrará si estos tienen la posibilidad de hacer parte de la cadena productiva del sector privado. Aunque muchas empresas ya se han comprometido a contribuir en este proceso, todavía falta mucho por hacer.*

La reintegración: un reto

De los cerca de 58.000 combatientes que se han desmovilizado entre 2013 y 2015, según las cifras de la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), el 86 por ciento está  entre los 26 y los 50 años. Integrar a esta población a la sociedad plantea un reto enorme para el país.

La misión de la ACR es facilitar el retorno de la población desmovilizada a la legalidad de una manera sostenible, como un insumo importante para consolidar la paz, la seguridad y la convivencia ciudadanas. Con este propósito se estableció una ruta de reintegración de los desmovilizados que consta de tres etapas:

1. La básica o de reintegración a la vida civil en su entorno cercano (familia, amigos, instituciones y actores sociales). Durante esta etapa se brindan atención sicosocial, vinculación al sistema de salud y educación, y apoyo jurídico. El programa ha logrado que el 90 por ciento de los excombatientes atendidos lograra mejorar su calidad de vida. Además, 14.000 desmovilizados ya validaron el bachillerato y 2.724 han accedido a la educación superior.

2. Intermedia o de reintegración comunitaria y económica mediante el trabajo en redes de la comunidad. Además de continuar con la atención sicosocial y el acceso a la educación, durante esta etapa se brinda formación para el trabajo y acceso a recursos económicos para el sostenimiento de las personas desmovilizadas. En contraprestación, el individuo en proceso de reintegración presta un servicio social para la reparación a las víctimas.

Hoy en día, el 73 por ciento de las personas que ingresaron al proceso se encuentran ocupadas. En esta tarea, el sector privado ha sido un actor muy importante, pues es el principal proveedor de empleo para los desmovilizados. Hasta este momento.

3. Avanzada o de sostenibilidad en la legalidad. Durante esta etapa el individuo trabaja con las víctimas y consolida su nuevo modelo de vida a través de procesos de generación de ingresos (empleabilidad o emprendimiento).

Es cierto que el sector privado y productivo del país ha sido víctima de incontables acciones violentas: secuestros de empresarios y de sus familias, cobro de vacunas, activos destruidos por acciones subversivas o propiedades averiadas durante los combates. También muchas empresas agrícolas y agroindustriales han sido despojadas de sus tierras u obligadas a migrar a otras regiones.

Pese a eso el sector privado se ha comprometido con la construcción de paz, específicamente vinculando sus estrategias de responsabilidad social empresarial a la solución de los problemas políticos, económicos y culturales que han causado el conflicto.

Sobre este tema es pertinente citar un documento de Gonzalo Vargas sobre la responsabilidad social empresarial en la construcción de paz.  Este autor identifica cuatro tipos de violencia: la física, la estructura económica, la estructura política y la cultural.

1. La violencia física se refiere al abuso al que se somete a la población civil, en especial a aquellos que viven en zonas de alta conflictividad. Allí se vulneran frecuentemente los derechos a la seguridad, a un ambiente sano y a la vida.

2. La violencia estructural económica se refiere a fenómenos como la explotación, la desigualdad, la miseria, la marginalización y la manera inequitativa como se toman las decisiones en la sociedad.

3. La violencia estructural política se manifiesta como negación de los derechos básicos de la población o como abuso de poder. Aquí aparecen los sobornos, el tráfico de influencias y el favorecimiento de intereses particulares, entre otros fenómenos que llevan a la pérdida de autonomía de las comunidades.

4. La violencia cultural se refiere a las prácticas que pueden causar agresiones, inseguridad y conflictos armados. Estas prácticas incluyen los odios y prejuicios étnicos, nacionalistas, religiosos o lingüísticos.

Frente a estas violencias, las empresas tienen distintos tipos de responsabilidades. Por ejemplo, frente a la violencia física deben comprometerse a respetar y hacer respetar los derechos humanos de los grupos de interés con los cuales se relacionan, como lo recomiendan las guía internacionales especializadas en el tema: el Pacto Global, la ISO 26.000 (o Guía de Responsabilidad Social) y la Iniciativa de Reporte Global, entre otras.

650 empresas se han comprometido a apoyar el proceso de reintegración de los desmovilizados.

En cuanto a las violencias económicas, la responsabilidad social de la empresa deberá centrarse en fortalecer las capacidades comunitarias para logar su desarrollo sostenible. La empresa privada puede contribuir a este propósito:

· Creando oportunidades económicas para excombatientes,

· Desarrollando negocios inclusivos para favorecer a las comunidades vulnerables que han sido víctimas del conflicto,

· Favoreciendo programas de comercio justo que permitan el avance de procesos asociativos para que los pequeños productores entren en igualdad de condiciones al mercado,

· Apoyando la puesta en marcha de empresas creadas por las víctimas o victimarios del conflicto.

Los mecanismos de respuesta de las empresas para frenar la violencia política están claramente delimitados por la guía de responsabilidad social ISO 26.000, que recomienda:

· Participación política responsable- las organizaciones pueden apoyar algunos procesos políticos y promover el desarrollo de políticas que beneficien a la sociedad, sin financiar específicamente ninguna ideología política-.

· Programas anticorrupción- evitar a toda costa los sobornos, conflictos de intereses, fraude, bloqueo, blanqueo de dinero, desfalco y ocultación, entre otras formas de corrupción-

Las empresas deben promover procesos incluyentes.


Para ayudar a paliar la violencia cultural, las empresas deben promover procesos incluyentes, fomentar la diversidad y respetar los derechos culturales de sus grupos de interés.

La ACR ha fomentado el compromiso del sector privado con una serie de acciones entre las que se cuentan:

· Voluntariado. Consiste en la donación de tiempo, conocimiento y experiencias en proyectos llevados a cabo por la ACR. Este servicio puede llevarse a cabo en una empresa (voluntariado corporativo), en la academia o como persona natural.

· Encadenamiento productivo de negocios de personas en proceso de reintegración con la cadena de valor de las empresas. Esto contribuye a fortalecer esos negocios y a desarrollar habilidades y competencias que permiten la mejoría económica de la población. Desde el punto de vista de las empresas es además una oportunidad para subcontratar o “tercerizar” procesos y para desarrollar nuevas líneas productivas.

· Práctica laboral / formación a la medida. Consiste en brindar a las personas en proceso de reintegración la posibilidad de adquirir habilidades y experiencias en el ámbito laboral. De esta manera, las empresas permiten que los desmovilizados completen su proceso de formación para el trabajo, al mismo tiempo que acceden a una mano de obra calificada, capacitada y monitoreada que luego pueden vincular de manera permanente.

· Empleabilidad. Los empresarios pueden vincular laboralmente a personas que se encuentran en proceso de reintegración o que lo hayan culminado exitosamente.

· Espacios de reconciliación. Las personas adquieren el compromiso de participar en procesos y espacios para reconciliarse e integrarse activamente a las comunidades receptoras.

· Intercambio de conocimiento. Este mecanismo consiste en establecer vínculos con países, organizaciones internacionales, universidades, medios de comunicación y centros de pensamiento con el fin de compartir las lecciones aprendidas en temas como desarme, desmovilización, reintegración y construcción de paz.

Compromisos para la paz

Se necesita que los actores externos conozcan y se acerquen al proceso de reintegración a través de alianzas para que quienes dejaron las armas encuentren las condiciones para vivir dignamente y se sumen a la construcción del tejido social de país.

650 empresas en Colombia ya tienen programas específicamente orientados a la reintegración y la paz, con planes de empleo, capacitación, financiación de proyectos y proveeduría, entre otras iniciativas. Igualmente, 13 universidades y más de 200 estudiantes universitarios de Colombia se han vinculado al proceso de reintegración.

Por último, otra de las opciones utilizadas por las empresas para contribuir a la paz es la donación de tiempo de sus altos directivos para asesorar procesos de gestión, comercialización y estrategia de las pequeñas empresas de desmovilizados.

Las opiniones expresadas son responsabilidad del autor.

*Dayani Rojas Forero, Administrador de Negocios Internacionales y magister en Administración de Empresas de la Universidad Externado de Colombia, coordinador de responsabilidad social integral de la Universidad de Ibagué.


¿Cómo acoger a los niños desvinculados del conflicto?

 

Aun siguiendo las cifras más optimistas, el número de niños, niñas y adolescentes que se desvincularán del conflicto será un reto sin precedentes para las instituciones del Estado. ¿Qué debe hacerse para cuidar a los más jóvenes que saldrán de la guerra?

Hugo Acero Velásquez*

Cuántos son

Además de ser uno de los más largos del mundo, el conflicto armado de Colombia es uno de que más han vulnerado los derechos de niños, niñas y adolescentes (NNA), especialmente debido al desplazamiento forzado y al reclutamiento por parte de los grupos armados ilegales.

Hoy no se sabe a ciencia cierta cuántos NNA están en las filas de los grupos guerrilleros.

Hoy no se sabe a ciencia cierta cuántos NNA están en las filas de los grupos guerrilleros, pues existen distintas estimaciones. Tampoco se tiene certeza sobre el número total de hombres y mujeres que componen estos grupos. Según reportes de algunas autoridades, actualmente el número de combatientes de las FARC estaría entre ocho y diez mil, mientras que el ELN no superaría los dos mil.

Sobre la base de estas cifras sobre el pie de fuerza y de estimativos sobre su distribución porcentual por edades cabría inferir que entre 1.600 y 4.500 NNA estarían vinculados a las FARC entre 400 y 900 lo estarían al ELN. El Cuadro siguiente muestra el origen de estas cifras:


Algunos analistas notarán que hoy estas cifras serían más bajas en virtud del proceso de paz. Pero aun en el mejor de los casos el Estado tendrá que planear la atención del gran número de NNA que en pocos meses seguramente van a ser desvinculados de la guerrilla.  De este modo y aun sobre las cifras más conservadoras, el Estado tendría que multiplicar por tres o cuatro la capacidad del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) para darle atención integrada a los “niños de la guerra”.

Quiénes son

Como señala Ina Winkler, “los niños ingresan a la guerra principalmente en regiones pobres, con familias disfuncionales, donde no hay acceso a la educación ni oportunidades de trabajo”. Los niños, niñas y adolescentes reclutados se caracterizan por:

· Pertenecer a grupos étnicos, raciales o religiosos que han padecido discriminación;

· Vivir en las zonas de conflicto, o en las calles de ciudades donde sufren de extrema pobreza;

· Provenir de familias inestables, fragmentadas o con alto grado de violencia doméstica;

· Haber sido maltratados;

· Haber sido excluidos del sistema escolar;

· Carecer de la protección necesaria para evitar el reclutamiento. Vivir sin afecto y haberse vinculado al grupo armado en busca de protección y reconocimiento;

· Tener pocas opciones de vida y escasa participación en la toma de decisiones.

Qué ha hecho el Estado



Colegio wayúu en el Santuario de flora y Fauna los Flamencos, en La Guajira.
Foto: Michael (a. K. a. Moik) McCullough

Además de los tratados internacionales, el Estado colombiano cuenta con instrumentos jurídicos, administrativos y operativos que le permiten atender de manera adecuada a los NNA desvinculados del conflicto.

Hay que pensar en fórmulas distintas de los subsidios económicos mensuales para los desvinculados.

Estas herramientas actúan sobre todo a través del Programa de Atención de Niños Niñas y Adolescentes Víctimas de la Violencia del ICBF, que en más de quince años ha atendido a 5.809 NNA. Esta buena experiencia deber ser extendida para compensar a los menores de edad que por definición han sido víctimas de un conflicto degradado y además evitar que los NNA acaben engrosando las bandas criminales.

Entre los 5.809 NNA atendidos por el ICBF, se encuentra que:

· El 61,4 por ciento provenían de las FARC,

· El 18,2 por ciento venían de las AUC,

· El 15,7 por ciento eran del ELN;

· El 3,3 por ciento viene de las bandas criminales;

· El 1,4 por ciento proviene de otros grupos;

· El 71 por ciento son hombres;

· El 29 por ciento son mujeres;

· El 23 por ciento fueron recuperados;

· El 77 por ciento se entregaron voluntariamente;

· El 66 por ciento estaban en edades entre 16 y 17 años;

· El 25 por ciento estaban entre los 14 y 15 años;

· El 9 por ciento estaban entre 9 y 13 años;

· El 62  por ciento tiene educación primaria incompleta;

· El 9 por ciento son analfabetas;

· El 25 por ciento tienen educación secundaria.

Por fuera de estas cifras están los 2.824 casos de reclutamiento de menores por parte de paramilitares que ha registrado la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, muchos de los cuales fueron enviados de manera irresponsable a sus casas (y seguramente terminaron en otros grupos armados).

Qué hacer



Niños siembran semilla de paz en el Centro de Memoria, Paz y reconciliación.
Foto: Centro de Memoria, Paz y Reconciliación

Ante la desvinculación inminente de una gran cantidad de NNA de las FARC y del ELN, se necesitan políticas y medidas de distinto nivel y de varios tipos, así:

-Que el Estado reconozca que los niveles fututos de violencia y delincuencia   dependerán en gran parte de la atención que se le dé a los NNA desvinculados;

- Que estos NNA necesitan atención especializada, dada su experiencia particular en relación con la con la violencia, como lo muestran varios informes:

· “Del total de menores involucrados de manera directa en el conflicto armado, el 18 por ciento ha matado por lo menos una vez; el 60 por ciento ha visto matar; el 70 por ciento ha visto cadáveres mutilados; el 25 por ciento ha visto secuestrar; el 13 por ciento ha secuestrado; el 18 por ciento ha visto torturar, el 40 por ciento ha disparado contra alguien vez y el 28 por ciento ha sido herido”.

· “Los psicólogos encontraron que 3 de cada 10 niños excombatientes tienen ideas de suicidio, otros encuentran en el alcohol y las drogas ilegales un escape a esos traumas, muchos se vuelven agresivos, y además de que su cerebro experimenta cambios neuronales sus cuerpos son más propensos a sufrir de un infarto o cáncer”.

· “Muchos niños a veces vuelven a la guerra porque allá descubren que suprimen los síntomas del trauma. En los países no hay servicios de salud mental adecuados”.

-Que el ICBF modele distintos escenarios para la atención de los NNA desvinculados, que pueden pasar de los tres mil;

-Que los NNA permanezcan alejados durante varios años de las circunstancias que les llevaron a ingresar a un grupo armado;

-Que el Estado y las familias trabajen de manera concertada e integral;

-Que la atención sea muy cuidadosa. Si a los NNA se les deja con sus familias en los territorios donde se vincularon, algunos van a formar grupos o a emprender actividades delincuenciales o microempresas del crimen.

-Que a los NNA no se les dé un trato igual al de los desmovilizados de procesos de paz anteriores. Hay que pensar en fórmulas distintas de los subsidios económicos mensuales para los desvinculados. Esto tendría además el efecto no buscado de que algunas familias intentaran tener uno o varios hijos en ese proceso para elevar su nivel de ingreso.

-Que mejore el Programa de Atención de Niños Niñas y Adolescentes Víctimas de la Violencia en todas y cada una de sus modalidades, es decir

1. Protección en el medio institucional:

· Hogar transitorio;

· Centro de atención especializada (CAE);

· Casa juvenil;

· Instituciones de protección para problemáticas especiales.

2. Protección en el medio socio-familiar:

· Hogar gestor;

· Hogar tutor;

En este caso es necesario profesionalizar y multiplicar el número de operadores del medio institucional y de familias tutoras, teniendo en cuenta la información de municipios donde se vinculan los NNA y los municipios donde se desvinculan.

· Además de lo anterior, debe haber un tratamiento especial para cierto tipo de NNA:

· Con discapacidades, previas o por mutilaciones sucedidas en la guerra.

· Niñas vinculadas al conflicto armado que regresan en estado de embarazo o con hijos.

· Cuyas familias no pueden encontrarse.

· Que se rehúsan o que no pueden regresar a sus familias y comunidades de origen.

· Que sufran de dependencia de alcohol y drogas.

· Con afectaciones psicológicas por sus experiencias.

· Con enfermedades de transmisión sexual o sida.

-Finalmente habría que allegar los recursos para atender como mínimo a esos 3 mil NNA. Sobre la base del costo actual de atención por parte del Estado –un millón y medio de pesos mensuales- harían falta más de 50.000.000 de pesos al año – sin contar los costos administrativos y operativos del ICBF-. Pero este es un precio muy bajo frente al costo de la guerra y frente a la violencia que tendríamos que vivir si el tratamiento de los NNA desvinculados de la guerra no es asumido de manera profesional y seria.

* Sociólogo de la Universidad Nacional y experto en seguridad ciudadana.

· FARC

· Niños y niñas

· Hugo Acero Velásquez,

· adolescentes

· Desvinculación


Las muchas vueltas del plebiscito de refrendación del acuerdo final

¿Qué implicaciones jurídicas –y políticas- ha tenido el largo camino que ha recorrido el proyecto de plebiscito para la refrendación del acuerdo final de La Habana? Aquí una clara explicación.

Juan Manuel Charry*


El antecedente

El mal llamado plebiscito de 1957, que realmente fue un referendo aprobatorio de 14 artículos constitucionales, se aprobó con una mayoría de 4.169.294, equivalente al 95 por ciento de los votantes, y con una participación del 90 por ciento del censo electoral.

Ese fue un procedimiento de participación ciudadana realmente exitoso: puso fin a la violencia entre los partidos Liberal y Conservador, y creó el Frente Nacional, que consistió en la alternación de los partidos en la Presidencia y el reparto paritario en los altos cargos del Estado entre 1958 y 1974.

Se trata de un singular antecedente histórico, que debería servir de referente para el actual proceso de negociación con las FARC, pues el reto principal radica en que el procedimiento tenga una participación popular superior al 50 o 60 por ciento del censo electoral y en que la decisión sea ampliamente mayoritaria. Nada sería más contraproducente que una muy baja participación- lo cual mostraría una sociedad apática- o que unos resultados muy reñidos -demostración de que la sociedad está intensamente dividida-

Firma de la Constitución de 1991.

 

El contexto

El proceso de negociación entre el gobierno y las FARC ha sido respaldado por distintos instrumentos jurídicos:

1. El Acto Legislativo 1 de 2012, o Marco Jurídico para la Paz, que estableció la justicia transicional;

2. La Ley Estatutaria 1745 de 2014, según la cual los referendos constitucionales para “la implementación del acuerdo final para terminar el conflicto armado” podrán coincidir con otras elecciones;

3. El proyecto de ley estatutaria que actualmente se encuentra en revisión en la Corte Constitucional que regula el plebiscito para la refrendación del acuerdo final;

4. El proyecto de acto de reforma a la Constitución que otorga facultades extraordinarias al presidente, crea una “comisión especial legislativa” y reduce los trámites de aprobación de futuras reformas constitucionales y leyes relativas al proceso de paz. En los dos últimos debates de este Acto Legislativo se introdujeron igualmente la definición del acuerdo especial en los términos del derecho internacional humanitario, su introducción en el bloque de constitucionalidad y la obligación de aprobar el acuerdo mediante ley.

Es decir, la refrendación del acuerdo final mediante plebiscito estaría acompañada de dos reformas constitucionales, dos leyes estatutarias, una ley aprobatoria, la inclusión del acuerdo en la figura del bloque de constitucionalidad y el depósito internacional de dicho acuerdo.

¿Por qué tantos instrumentos jurídicos para un acuerdo que aún no se ha firmado?


Por eso cabe preguntar: ¿por qué tantos instrumentos jurídicos para un acuerdo que aún no se ha firmado?

La participación ciudadana

La Constitución de 1991 estableció la participación ciudadana como valor fundante en su preámbulo, como principio constitucional en los artículos 1, 2, 3 y 4, como derecho fundamental en los artículos 40 y 41, y como expresión de la soberanía popular en el artículo 103.

No obstante, la Constitución de 1991 cometió el error de supeditar la participación ciudadana a la aprobación de los cuerpos colegiados representativos y a controles judiciales de legalidad o de constitucionalidad.  Después, la Ley Estatutaria 134 de 1994 insistió en esa línea equivocada, poniendo requisitos y trámites tan engorrosos como innecesarios.

Todo esto ha hecho prácticamente inviables los procedimientos de participación ciudadana. Como dijo en alguna oportunidad el constituyente Antonio Navarro Wolf refiriéndose a las competencias del Legislador en materia de democracia participativa: “entregamos la criatura a Herodes”.

Han sido muy pocos los procedimientos ciudadanos que han logrado sortear los obstáculos y han llevado a una decisión efectiva: algunas consultas populares locales, el día sin carro en Bogotá, y una de las preguntas del referendo propuesto durante el primer período del gobierno de Uribe.

Entre los ejemplos fallidos debe mencionarse en especial el “mandato por la paz” que tuvo lugar el 26 de octubre de 1997, cuando más de 9,5 millones de ciudadanos votaron para poner fin al conflicto armado. Y sin embargo la Corte Constitucional consideró que este “mandato” no representaba una norma de derecho a la que debería someterse el Legislador.

El plebiscito

De acuerdo con la Ley 134 de 1994, un plebiscito es el pronunciamiento del pueblo, convocado por el presidente de la República, mediante el cual se apoya o rechaza una decisión del Ejecutivo, que no requiera aprobación del Congreso (aunque dentro del mes siguiente cualquiera de las Cámaras podría oponerse con mayoría de sus asistentes).

El plebiscito no puede modificar la Constitución, como tampoco puede versar sobre el período del mandato presidencial, ni coincidir con otra elección. Para su aprobación se requiere la mayoría del censo electoral, lo que equivaldría a algo más de 16.500.000 de votos afirmativos.

La Corte consideró que el plebiscito era una especie de consulta popular y que debía cumplir con lo exigido en el artículo 104 de la Constitución esto es, obtener concepto previo favorable del Senado. También indicó que la mayoría requerida para su aprobación era “francamente desmesurada”.

Posteriormente, la Ley Estatutaria 1757 de 2015 reguló los mecanismos de participación ciudadana. En cuanto al plebiscito, reiteró que este no puede coincidir con otra elección, estableció un nuevo umbral de participación (no de decisión) del 50 por ciento del censo electoral y – siguiendo el criterio de la Corte – dispuso que debería obtenerse el concepto previo favorable del Senado.

El plebiscito para la paz

En Diciembre de 2015 el Congreso aprobó el proyecto de ley estatutaria que regula el plebiscito para la refrendación del acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC. Este proyecto se presentó para honrar el compromiso reiterado del candidato y presidente Santos en el sentido de que el acuerdo final sería sometido a refrendación o aprobación de la ciudadanía. El proyecto se encuentra actualmente en la Corte Constitucional para su revisión

-En lo tocante a la convocatoria del plebiscito, el proyecto prácticamente reproduce lo establecido por las leyes 134 de 1994 y 1757 de 2015. Estas leyes fueron declaradas exequibles por la Corte Constitucional, de manera que las disposiciones del proyecto también resultarían exequibles. Aunque quedaría por establecer si se requiere o no el concepto previo favorable del Senado.

Establecer una mayoría mínima del 13 por ciento parece razonable.


-En la Constitución Política, como la misma Corte Constitucional ha reconocido, no se desarrolló en absoluto el plebiscito y se le dio al Congreso la facultad de reglamentar los mecanismos de participación del pueblo mediante leyes estatutarias. Ahora bien, teniendo en cuenta que la libertad del Legislador depende del desarrollo que le haya dado la Constitución a una institución jurídica, puede entenderse que en este caso el Congreso tiene un amplio poder y puede establecer normas que desarrollen la figura del plebiscito siempre que no desborde el marco constitucional.

El proyecto de ley, en su artículo 2, numeral 3, establece que se entenderá que la ciudadanía aprueba el plebiscito en caso en que la votación por el sí obtenga una cantidad de votos mayor del 13 por ciento del censo electoral y supere los votos depositados por el no. Esta disposición no contraría ninguna norma superior, pues la Constitución no estableció si la figura del umbral era necesaria en un plebiscito, ni cuáles eran los porcentajes requeridos. Por tanto el Legislador puede fijar estas condiciones para llevar a cabo el plebiscito.

-Por su parte el artículo 3 del proyecto desarrolla el artículo 104 de la Constitución, según el cual la decisión del pueblo mediante plebiscito resulta obligatoria. De esta manera, si el acuerdo final es aprobado por la ciudadanía, el Congreso, el presidente de la República y demás órganos, instituciones y funcionarios del Estado tienen el deber de dictar las disposiciones pertinentes, aunque siempre dentro del marco de sus competencias constitucionales y legales y dando cumplimiento a todas las normas procedimentales para tal expedición.

Plebiscito vinculante

El plebiscito de 1957 tuvo altos porcentajes de participación y de decisión, que representan un reto para la refrendación del eventual acuerdo final con las FARC. En este caso, además, estamos ante múltiples instrumentos jurídicos para garantizar su cumplimiento al tiempo que ante innumerables requisitos y obstáculos para los procedimientos de participación ciudadana.

La Corte Constitucional ha considerado que el plebiscito es una especie de consulta popular, que requeriría un concepto previo favorable del Senado y que la mayoría decisoria del 50 por ciento del censo electoral es francamente desmesurada, por lo tanto, establecer una mayoría mínima del 13 por ciento parece razonable.

Se trataría de un plebiscito vinculante, que establecería el grado de compromiso de la sociedad con el cumplimiento del acuerdo final, y que otorgaría legitimidad al mismo, dependiendo de los porcentajes de participación y de decisión.

*Abogado constitucionalista, ex decano de la Facultad de Derecho Universidad del Rosario.

· Constitución de 1991

· Corte constitucional

· Juan Manuel Charry Urueña

· Plebiscito


ATROPELLANDO CON LA PAZ

Gustavo Álvarez Gardeazábal

En este país cada que hemos querido organizar las cargas y poner algo de equilibrio en la inmensa disparidad con que hemos montado la estructura jurídica y social, siempre hemos tenido que atropellar, saltarnos la Constitución y buscarle salidas que algunas veces han resultado ser muy imaginativas y en las otras los cimientos de nuevas guerras.

La historia patria colombiana está plagada de esos episodios. Cuando el desgobierno cundió, el presidente Núñez salió al balcón y proclamó que la Constitución de Rionegro había dejado de existir. Cuando se terminó la guerra con el M-19 se inventaron la séptima papeleta, que la Registraduría se negó a contar, pero los alcaldes de todos los pueblos de Colombia la contabilizamos y se proclamó la Asamblea Constituyente del 91.

Ahora, atropellando con la disculpa de que la paz no tiene precio cuando se encuentra y que la paz está por encima de todo, repetimos el procedimiento ancestral del atropello. Hemos visto convertir la Mesa de Paz de La Habana en una Asamblea Constituyente protempore. Roy se inventó poderes habilitantes omnímodos para que el presidente de la nación pueda imponer la paz y nos dejamos montar un plebiscito en donde el umbral será apenas del 13% y si el gobierno lo pierde no tendría efectos.

Los santanderistas de la Corte Constitucional, que acaban de recordarle al Congreso que, si se sobrepasan, ellos los frenan, tienen en sus manos la posibilidad de mandar al cesto de la basura toda esta colección de atropellos construidos en busca de una paz que tantos anhelamos, pero que por el egoísmo y prepotencia de quienes la redactan, no dejan ni quieren que sea una paz apoyada nacionalmente, sino un pacto entre dos minorías. Amanecerá, y veremos, si la mesa queda bien servida o la desbaratan.

Publicado en ADN, junio 7 2016

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El blindaje de la paz

 

Explicación y análisis de los cuatro seguros que adoptaron las partes en La Habana: acuerdo especial de DIH, incorporar el Acuerdo a la Constitución, espaldarazo de la ONU y vía exprés en el Congreso y en la Corte. ¿Son eficaces? ¿Son convenientes?

Hernando Gómez Buendía*


Alta cirugía

En su comunicado del 12 de mayo, el gobierno y las FARC anunciaron los siguientes pasos para darle seguridad jurídica a su acuerdo final:

1. Añadir en el penúltimo debate sobre el Acto Legislativo para la Paz un nuevo artículo que le daría el carácter de “Acuerdo Especial” humanitario y haría de él un parámetro obligatorio para todas las normas referentes al proceso de paz (y en efecto el artículo ya se aprobó en penúltimo debate).

2. La ley que aprobaría el contenido de ese “Acuerdo Especial” necesita la 2/3 partes de los votos de los congresistas, pero estos no podrán modificar su redacción.

3. Una vez que esta ley sea expedida, el gobierno impulsará otra reforma que incorpore íntegramente a la Constitución el acuerdo final.

4. Todas las leyes o reformas atinentes al proceso de paz tendrán dos prerrogativas: la  de un trámite “exprés” en el Congreso, y la de estar sujetas al control “automático y único” de la Corte Constitucional.

5. El Acuerdo será inscrito ante el Consejo Federal Suizo en su carácter de depositario de las Convenciones de Ginebra, y

6. El presidente pedirá al Consejo de Seguridad de la ONU que anexe el texto del Acuerdo a su reciente Resolución sobre Colombia.

Se trata entonces de utilizar no solo uno sino los cuatro seguros que venían ventilándose:

· El del acuerdo especial de DIH (pasos 1, 2 y 5)

· El de incorporarlo expresamente a la Constitución (paso 3),

· El de facilitar su conversión en leyes o reformas constitucionales (paso 4), y

· El del Consejo de Seguridad de la ONU (paso 5).

El primer seguro quiere dar validez internacional y doméstica al Acuerdo, en tanto “los convenios sobre derechos humanos prevalecen en el orden interno” (artículo 93 de la Constitución). El segundo es el máximo seguro concebible dentro del orden jurídico colombiano. El tercero permite que el Acuerdo se plasme fácilmente en leyes o reformas. Y el cuarto es la convalidación mundial más elevada que puede recibir la salida negociada de un conflicto armado no internacional.

Los delegados del gobierno y las FARC echaron mano de todos los seguros porque estaban inseguros.

El acuerdo de blindaje fue redactado entonces por juristas avisados que trataron de “blindarse” contra los muchos obstáculos que podrían frustrar los seis pasos mencionados. Pero la sumatoria de cuatro fórmulas distintas, complejas y controversiales da pie a duplicaciones o inconsistencias, se presta a interpretaciones diversas y a debates confusos, implica riesgos y conlleva consecuencias negativas o imprevistas desde los puntos de vista jurídico y político.

Problemas con los seguros

Los delegados del gobierno y las FARC echaron mano de todos los seguros porque estaban inseguros, porque saben que cada uno de ellos tiene problemas, limitaciones o implicaciones que podrían hacerlos fracasar. Por eso -y sin negar que son cuatro seguros muy potentes- es preciso recordar sus respectivos puntos débiles.

1. El acuerdo especial de DIH

Según el ya famoso artículo 3 común de los Convenios de Ginebra, “las Partes en conflicto harán lo posible por poner en vigor, mediante acuerdos especiales, la totalidad o parte de las otras disposiciones del presente Convenio”. Tomado en un sentido literal y amplísimo cabría decir que cualquier cosa que conste en un acuerdo de paz entra en la órbita de los Convenios de Ginebra y por lo tanto puede ser objeto de un acuerdo especial.

Pero en efecto esos Convenios no se refieren a la paz sino al ejercicio de la guerra para tratar de humanizarla (por eso son el “Derecho Humanitario”). Una reforma agraria o incluso una amnistía para los guerrilleros no caben bajo el Derecho de Ginebra, que en cambio versa sobre el tratamiento de prisioneros de guerra, soldados heridos o protección de los no combatientes. Por eso casi todos los acuerdos especiales en conflictos internos (Yemen, 1962; Nigeria, 1967; Salvador, 1990; Bosnia, 1992; Tayikistán, 1995; Filipinas, 1998…) han sido propiamente humanitarios (facilidades específicas para la Cruz Roja, tratamiento de rehenes que Ginebra no definió como “prisioneros de guerra” …), aunque en casos como los de Camboya (1991) o Irlanda (1998) se añadieran asuntos extra-humanitarios (por ejemplo, sobre garantías políticas).

Que yo sepa estas cláusulas “extra-humanitarias” no han sido objeto de controversias ante las cortes internacionales, de modo que su validez jurídica no ha sido establecida. Pero volviendo a Colombia queda la pregunta de si basta con que nuestra Constitución declare que lo pactado en La Habana es un “acuerdo humanitario” para que sea en efecto humanitario, o si estamos más bien ante un mero artilugio semántico para incorporarlo al “bloque de constitucionalidad” y darle así vigencia en el orden interno.

No sería ésta la primera vez que los negociadores apelan al truco de cambiar el significado de las palabras: así lo hicieron a lo largo de las 63 páginas del acuerdo sobre justicia transicional y así, sin ir más lejos, lo hace el gobierno al bautizar como “plebiscito” lo que en realidad es una serie larguísima de referendos.

Más todavía: la interpretación amplia del “acuerdo especial” añade fuerza al argumento de que no podía incorporarse en el penúltimo debate del Acto Legislativo para la Paz porque versa sobre asuntos – como el régimen agrario o la política de drogas- que no fueron discutidos con anterioridad.

2. El “articulito” de la Constitución

Parece inverosímil y por eso trascribo aquí la fórmula de este segundo seguro:

“IV.- Una vez aprobado en el Congreso el Acuerdo Final firmado como Acuerdo Especial…, el Gobierno Nacional, mediante el procedimiento legislativo especial para la paz, impulsará inmediatamente un Acto Legislativo en el que se incorporará íntegramente a la Constitución Política el Acuerdo Final en un artículo transitorio, en el que tendrá que constar expresamente el Acuerdo de la Jurisdicción Especial para la Paz…”.

Es el súper-seguro. Pero es un esperpento porque de pupitrazo o por la vía exprés le monta a la Constitución un acuerdo más largo que la Constitución, que no fue concebido como Constitución, que mezcla normas abstractas con acuerdos puntuales, mandamientos con anuncios de intención, explicaciones con resoluciones, que por supuesto no ha sido armonizado con los 380 artículos restantes de la Constitución y que será por ende el paraíso de los rábulas.

Hay una sola nota de pudor en ese párrafo: que el artículo en cuestión sea “transitorio”.  Pero esto implicaría una fecha precisa para que se hagan realidad todos los ideales del Acuerdo – o bien que las reformas no sean o no tengan efectos permanentes-.

Y hay también una nota de impudor adicional: la justicia transicional será el único punto a incluir expresamente en la Constitución, o sea que la seguridad de los victimarios importa más que la de las víctimas y campesinos que dizque eran “el centro” del Acuerdo.

3. La vía exprés

El acuerdo de blindaje reitera y hasta suaviza el procedimiento “abreviado” que el Acto Legislativo para la Paz adoptaría como trámite de las leyes o reformas constitucionales que implementen los pactos de la Habana. Por eso en este punto me remito al análisis de Juan Carlos Palau en Razón Publica sobre “los peligros del afán” (deliberación insuficiente,  abuso del poder presidencial…).

Es el súper-seguro. Pero es un esperpento

La novedad consiste en añadir que todas esas leyes o reformas estarán sujetas al control “automático y único” de la Corte Constitucional vale decir, que la Corte conocerá ex oficiode estas normas y que no habrá lugar para otras acciones de inconstitucionalidad:

-Lo del control “automático” sin duda evita que las leyes cambien o se caigan después de haber producido sus efectos, como ocurrió con la de “Justicia y Paz” (975 de 2005), que la Corte Constitucional condicionó en 2006.

-En cambio con el control “único” se está rompiendo el sistema “difuso” que ahora existe en Colombia y que permite a cualquier juez o autoridad aplicar “las disposiciones constitucionales…en caso de incompatibilidad entre (ellas) y la ley o cualquier otra norma jurídica” (artículo 4 de la Carta del 91).

De ahora en adelante tendremos pues leyes de primera y leyes de segunda. El congresista o ministro inteligente dirá que su proyecto “implementa” algún párrafo o frase del Acuerdo para que pase por la vía exprés y sea inexpugnable una vez que la Corte lo revise. Es un re-aseguro poderoso pero caótico - y que de paso implica que los exguerrilleros tengan más garantías jurídicas que los demás ciudadanos-.

4. La ONU

Por resolución 2261 de este año el Consejo de Seguridad había aprobado la  "misión política" que ayudará a "vigilar y verificar el cese el fuego y de las hostilidades” en Colombia. La idea ahora es anexar a esa resolución el texto de La Habana mediante la solicitud unilateral del Estado colombiano, o sea que la ONU “saludaría” y avalaría el acuerdo en su totalidad.

Este seguro formaliza lo pactado entre el gobierno y las FARC pero tiene dos problemas. Que un próximo presidente puede revocar esa declaración unilateral. Y que entretanto las resoluciones del Consejo suelen ser anodinas o que – al revés- autorizan intervenciones de terceros países, de modo que con el farragoso Acuerdo de La Habana estaríamos abriendo una caja de pandora ante las cortes, los gobiernos y los organismos internacionales.

En conclusión -y si se miran con rigor-

· El seguro del “acuerdo especial” cuando más serviría para blindar un pedazo pequeño del Acuerdo.

· El de la vía exprés reduce, pero no elimina el riesgo de que el Congreso, la Corte o un futuro gobierno se nieguen a tramitar, validar o mantener las normas que implementen el Acuerdo.

· El de la ONU compromete al Estado, pero podría revocarse.

· Y el seguro más seguro sería el de un “articulito” con sabor al “golpe de Estado” que anticipa Uribe. Sería paradójico que este esfuerzo ingenioso para blindar el acuerdo que concluye una guerra civil convirtiera la “resistencia civil” del uribismo en la antesala de otra guerra civil.

*Director y editor general de Razón Pública. Para ver el perfil del autor,



Conversatorio de Pedagogías para la Paz

Funcionarios Públicos

Antioquia, Chocó

CONCLUSIONES


¿Qué se logró?


• Con el Seminario se logró a parte de la participación y compromiso de todos los asistentes, que los conceptos de la problemática a tratar quedaran claros, y se conocieran las diferencias entre cada uno.

• Construir una cultura de confianza para la paz.

• Restaurar Principios y Valores, y de ello la Familia.

• La educación es la vacuna contra la violencia y la ignorancia.

• Debemos prepararnos para la paz, trabajando juntos lo podemos lograr.

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Escrito de Cendi Torres a su papá Ro

gelio Martínez (Mayo 18 de 2016)

"Para que triunfe el mal solo basta que los buenos no hagan nada"



Cada vez que veo a un campesino, trabajador, estudiante, maestro, hombre o mujer luchando por sus derechos, recuerdo a Rogelio, recuerdo al hombre que día tras día y a pesar de todas las cosas que pasaban en nuestro pueblo nos convencía de que la mejor forma de enfrentar el terror, las amenazas y el dolor era riendo, riendo en la cara de quienes nos perseguían, riendo en la cara de quienes nos obligaban a tener miedo.

La alegría y la valentía que lo caracterizaban era su única arma, el arma de aquellos que luchan por la vida no puede ser otra que la alegría, por eso cada vez que veo a un compañero o compañera en la calle y en el campo trabajando por un país diferente en sus rostros veo a Rogelio, en su consignas escucho la risa de Rogelio y en su fuerza, la fuerza de todos los hombres que alguna vez cayeron en las garras del cobarde, del que anula, en las garras del que le teme a la paz porque su negocio es el terror.

Hoy 18 de mayo de 2016 veo a Rogelio Martínez en la posibilidad de la paz y en la celebración de la vida y celebro su vida junto a todos aquellos a quienes toco con su ejemplo, todos aquellos que algunas vez luchamos a su lado, junto a todos aquellos que sentimos la indignación de perder a un gran hombre, esposo, padre y camarada y en su memoria y la de muchos otros reafirmo mi convicción en la lucha por la memoria y contra la impunidad, en la lucha que Rogelio alimenta con su energía y con todo lo que nos heredó a las personas que tuvimos la oportunidad de construir a su lado.

Hoy Rogelio vive en cada persona que se levanta cada día con la esperanza de cambio y progreso, hoy Rogelio somos todos

A seis años del asesinato de Rogelio Martínez repetimos las líneas de Ali Primera, los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos.

A ti: Rogelio Martínez Mercado

Comunicado Conjunto #69

La Habana, Cuba, 12 de mayo de 2016


En el día de hoy las delegaciones del Gobierno de Colombia y de las FARC-EP queremos anunciar que hemos llegado a un acuerdo para brindar seguridad y estabilidad jurídica al Acuerdo Final; para asegurar su introducción al ordenamiento jurídico colombiano y para dar garantías de cumplimiento de dicho Acuerdo Final, tanto conforme al derecho interno colombiano como conforme al derecho internacional.

Se trata de una serie de mecanismos institucionales y democráticos complementarios, que en su conjunto constituyen una ruta expedita y segura para cumplir con los objetivos enunciados en el párrafo anterior.

El texto del acuerdo adoptado es el siguiente:

I.- El Gobierno Nacional y las FARC EP, acuerdan que el Gobierno Nacional introducirá, antes del 18 de mayo de 2016, el siguiente texto en la tramitación del Acto Legislativo nº 04/2015 Senado, 157/2015 Cámara:

“Artículo xxx: La Constitución Política tendrá un nuevo artículo transitorio, el cual quedará así:

Artículo Transitorio: En desarrollo del derecho a la paz, el Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera constituye un Acuerdo Especial en los términos del artículo 3 común a los Convenios de Ginebra de 1949. Con el fin de ofrecer garantías de cumplimiento del Acuerdo Final, una vez éste haya sido firmado y entrado en vigor, el anterior ingresará en estricto sentido al bloque de constitucionalidad para ser tenido en cuenta durante el periodo de implementación del mismo como parámetro de interpretación y referente de desarrollo y validez de las Normas y las Leyes de Implementación y desarrollo del Acuerdo Final.

En desarrollo del Derecho a la paz, el procedimiento legislativo especial para la aprobación del Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, incluirá un “procedimiento de ley aprobatoria del Acuerdo Especial” con los siguientes criterios procedimentales especiales: envío al Congreso para su incorporación al derecho interno por medio de una ley; tramitación como ley ordinaria: radicación del proyecto ante la secretaria del Senado y publicación, debate en comisiones constitucionales conjuntas del Senado y Cámara, votación, debate en plenario del senado; y debate en plenario de la Cámara. El tránsito del proyecto entre una y otra cámara será de 8 días, las votaciones serán únicamente de aprobación o improbación de todo el texto, por mayoría calificada; control de constitucionalidad de la ley aprobatoria del Acuerdo Especial; sanción presidencial y publicación en diario oficial; el Gobierno se obligará a presentar esta ley aprobatoria inmediatamente sea firmado y aprobado el Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, y entrado en vigor el presente Acto Legislativo.

El procedimiento legislativo de aprobación de leyes o actos legislativos para la implementación o desarrollo del Acuerdo Final, será el Procedimiento legislativo especial para la paz establecido en el artículo transitorio xxxx contemplado en el artículo primero de este Acto Legislativo, y estará en vigencia para la aprobación de normas de implementación y desarrollo del Acuerdo Final durante el tiempo establecido en el artículo xxxx

El control constitucional relacionado con la aprobación de La ley aprobatoria del Acuerdo Especial, será único y automático.

El control constitucional relacionado con la implementación del Acuerdo Final mediante Leyes ordinarias o leyes estatutarias, será único y automático.

II.- El Gobierno Nacional y las FARC EP, acuerdan que el Gobierno Nacional, antes del 18 de mayo de 2016, añadirá en el parágrafo j) del artículo 1 del PROYECTO DE ACTO LEGISLATIVO NÚMERO 04 DE 2015 SENADO, 157 DE 2015 CÁMARA, la palabra “único” en el siguiente párrafo:

“j) Los proyectos de Acto Legislativo tramitados mediante el Procedimiento Legislativo Especial para la Paz tendrán control automático de constitucionalidad (….)”

quedando así dicho texto:

“j) Los proyectos de Acto Legislativo tramitados mediante el Procedimiento Legislativo Especial para la Paz tendrán control automático y único de constitucionalidad (….)”

III.- El Gobierno Nacional y las FARC EP, acuerdan que el Gobierno Nacional, antes del 18 de mayo de 2016, retirará de la tramitación del Acto Legislativo nº 04/2015 Senado, 157/2015 Cámara la proposición aditiva “artículo transitorio. Jurisdicción Especial para la paz”

IV.- Una vez aprobado en el Congreso el Acuerdo Final firmado como Acuerdo Especial del artículo 3 común de las Convenciones de Ginebra, el Gobierno Nacional, mediante el procedimiento legislativo especial para la paz, impulsará inmediatamente un Acto Legislativo en el que se incorporará íntegramente a la Constitución Política el Acuerdo Final en un artículo transitorio, en el que tendrá que constar expresamente el Acuerdo de la Jurisdicción Especial para la Paz de 15 de diciembre de 2015. Dicho artículo transitorio entrará en vigor una vez entre en vigor el Acuerdo Final.

V.- El Gobierno Nacional y las FARC EP, acuerdan que el Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera firmado como Acuerdo Especial en los términos del artículo 3 común a los Convenios de Ginebra de 1949, se depositará, inmediatamente tras su firma, ante el Consejo Federal Suizo en Berna o ante el organismo que lo sustituya en el futuro como depositario de las Convenciones de Ginebra.

VI.- Igualmente, el Gobierno Nacional y las FARC EP acuerdan que una vez aprobado el Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, se efectuará una declaración presidencial con forma de declaración unilateral del Estado colombiano ante el Secretario General de las Naciones Unidas, citando la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas del 25 de enero de 2016, pidiendo al Secretario General que se dé la bienvenida al Acuerdo Final y lo relacione con la Resolución 2261 del Consejo de Seguridad del 25 de enero, generando un documento oficial del Consejo de Seguridad, y anexando a dicha Resolución 2261 el texto completo del Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera.

Víctimas: Perdón y Reconciliación1

"Para que triunfe el mal solo basta que los buenos no hagan nada"

La memoria histórica es una necesidad básica de vida

El Foro* Internacional de Posconflicto propicio un interesante debate en torno de la recuperación de la memoria histórica como elemento estratégico del trabajo por la superación del conflicto. Casi todas las mesas tocaron este tema y de una u otra manera se reveló la necesidad de sistematizar la experiencia de violencia en el país, las dinámicas regionales y locales del conflicto armado, las consecuencias poblacionales, étnicas y culturales del conflicto, las argumentaciones de los actores armados y las múltiples expresiones de violencia que se reproducen en el país y que no necesariamente son dependientes de la existencia del conflicto armado.

Se propone que dicho esfuerzo sea gestionado y liderado por organizaciones civiles, gubernamentales, no gubernamentales y comunitarias del país. La amnesia no produce frutos positivos para la superación de conflictos y, muy por el contrario, puede ahondar heridas y sufrimientos que estimulen deseos de venganza y acciones privadas de justicia.

* http://posconflicto.com/index.php?option=com_content&view=section&id=3&Itemid=41

Nada paraliza tanto las relaciones de las personas, de las familias y de los grupos humanos, como los odios, las rabias mal elaboradas, los rencores y los deseos de venganza. La situación es peor aún, cuando se suman injusticias y violencias acumuladas por años en los individuos, familias y en los grupos humanos.

Cuando los traumas no solamente son individuales sino también colectivos el peligro de la multiplicación de la violencia se acrecienta.

Gobernaciones y Alcaldías: Hacia una Sociedad Justa, Productiva y en Paz

"Cómo creer en el Dios de la vida desde un contexto de muerte, en el que se mezcla la fe y la esperanza con la violencia y el empobrecimiento de las mayorías. Cómo hacer de la esperanza un camino desde un contexto en el cual la violencia es el mayor signo y el cual marca las relaciones y los proyectos de futuro. Estos interrogantes nos sitúan y nos ponen en perspectiva de aquello que queremos abordar en Posconflicto; eso que nombramos como muerte violenta, realidad que enfrentan miles de colombianos y personas en diferentes partes del mundo, y desde la cual queremos hacer una propuesta de acompañamiento desde una lectura teológica viva, real y verdadera".

Posconflicto.org desarrolla Programa de acompañamiento a víctimas y desmovilizados, en la implementación de una política pública de Reconciliación y Paz, a través del desarrollo de propósitos de paz (Metodología del “Saber SER”), en el marco del plan nacional de atención y reparación integral a las víctimas del conflicto armado (ley 1448 de 2011, ley de víctimas), que permita la reconstrucción del tejido social resquebrajado, a través del desarrollo de iniciativas y programas de acompañamiento en la construcción de la paz.

o Pedagogías para la Paz

o Asistencia Psicosocial e Integral a Victimas

o Plan de acción territorial para la asistencia, atención y

reparación integral a las víctimas

o Seminario/Taller Perdón y Reconciliación

o Conversatorios proceso de negociación

o Negociación y Resolución de Conflicto

o Mesas de Trabajo Plan Local de Desarrollo

o Cultura de convivencia para la Paz

o Provida

_________________

1Copyright© Posconflicto.org: Investigador Conflicto y Posconflicto. Agresión, Violencia y Terrorismo (Geopolítica). El referido de PostConflicto hace reseña a trabajar sobre temas después del conflicto, empero para nuestro propósito acudimos al Posconflicto, como un hecho de anticiparnos al final del conflicto. www.posconflicto.org

CHOCÓ y ANTIOQUIA, COMPROMETIDOS CON LA PAZ

Por: Sory Lozano, Periodista ChocóVisible

 

En una gira que se extendió por varios municipios del departamento del Chocó y Antioquia, Posconflicto Fundación Mundial para la Reconciliación y la Paz (www.posconflicto.org), en asocio con la Corporación Chocóvisible, ASOMIBE y ASOBACHO, se dieron cita la semana pasada para realizar el I Conversatorio de Pedagogías para la Paz, para Funcionarios Públicos. Los primeros en hacer parte de este programa piloto fueron los municipios de: Vigía del Fuerte, Medio Atrato y Medio Baudó.

Los conversatorios, exposición, taller y asesoramiento, estuvo a cargo del Especialista Dr. Hamilton H. Castro M., Director y fundador de la Fundación Posconflicto, que es una organización de la sociedad civil, con Responsabilidad Social, que nació de la esperanza de hacer de Colombia y el Mundo un lugar mejor. En 1997 se crea con el objetivo de ser un facilitador en construcción de escenarios de confianza para la Reconciliación y la Paz, basados en el respeto, la confianza y la credibilidad, con valores inspirados en la dignidad del SER Humano.

Seguido al conversatorio (Seminario Taller), se desarrolló un estudio afín con los participantes y desde los territorios, que consistió en organizar 4 mesas de trabajo, en la que cada grupo estableció los objetivos propuestos, realizar la matriz DOFA que aplica a una problemática particular de la población y territorial, luego se nombró un representante para que expusiera las reflexiones de la temática, como parte integral del Plan de Desarrollo Local, mediante la metodología de Posconflicto “Saber Ser”. Las mesas de trabajo fueron:

Mesa de Trabajo 1: Educación

Mesa de Trabajo 2: Memoria Histórica

Mesa de Trabajo 3: Memoria Histórica

Mesa de Trabajo 4: Perdón y Reconciliación

La acogida y participación por parte de los Alcaldes, autoridades y funcionarios asistentes supero las expectativas, dejando como resultado la comprensión de los objetivos trazados y su temática, entre ellos “Un lenguaje común”, y de ello la terminología desarrollada en el conflicto, la agresión, la violencia, el terrorismo, posconflicto y postconflicto, entre otros. Se hizo también énfasis de la importancia que tiene la familia y la educación en una “Cultura de Convivencia para la Paz” (©Posconflicto.org, 2.016), para poder combatir la mayor violencia y sus consecuencias. Se espera conseguir igual o mayor participación en la segunda etapa de este programa piloto en integración de los diferentes municipios

Más información: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla , www.posconflicto.org

EN LA PUERTA DEL HORNO SE QUEMA EL PAN

El torpe escalamiento negativo que ha tenido en las últimas horas el proceso de paz, que por tres años se ha ido llevando en La Habana entre el gobierno de Santos y la guerrilla de las Farc, puede echar al traste la esperanzas de muchos colombianos y generar la satisfacción de quienes se han opuesto a una paz negociada en las condiciones en que la ha planteado el gobierno. Tres hechos lo ponen en peligro. UNO, la férrea oposición de las Farc al tal plebiscito. DOS, la comedia de Conejo, que le ha mostrado al país por adelantado lo que va a suceder en los territorios que entreguen para concentrar guerrilleros y TRES, la necia actitud de gobierno y congresistas de no estudiar la posibilidad de una Asamblea Constituyente. Quien iba a creer que en la puerta del horno se quema el pan.

Las 3 del tintero de Gardeazábal, enero 20.


Indígenas y afrodescendientes por fuera de la paz

Gimena Sánchez-Garzoli, investigadora de derechos humanos de las comunidades afros e indígenas en Colombia, dice que la inclusión de minorías en un acuerdo de paz debe hacerse ya.


http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/indigenas-y-afrodescendientes-fuera-de-paz-articulo-616932

Ministerio del Posconflicto y PNUD abren convocatoria nacional para realizar prácticas o pasantías profesionales

 


El Ministerio del Posconflicto que cuenta con el apoyo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en Colombia –PNUD-, tiene abierta esta convocatoria hasta el 20 de febrero del 2016 y está dirigida a estudiantes que cursen los últimos semestres de sus carreras, que deseen realizar sus prácticas o pasantías profesionales en un municipio dentro o fuera de su departamento de origen en el primer semestre del 2016.


Inscribirse a esta convocatoria Aquí

http://narino.info/blog/2016/02/07/ministerio-del-posconflicto-y-pnud-abren-convocatoria-nacional-para-realizar-practicas-o-pasantias-profesionales/


LA MUERTE DE CAMILO

ALONSO OJEDA AWAD

“Mataron a Camilo Compañero”, fue el grito doloroso del diplomático cubano que nos acompañaba en nuestra visita a la Isla, al escucharlo, desde la distancia, se me heló la sangre. Un tropel de pensamientos comenzó a agolparse en mi cabeza, y un vértigo inusual invadió mi cuerpo. No, no es posible. Y así repetía sucesivamente creyendo que mi negación iba a torcer la contundente realidad de la noticia.

 

Éramos un grupo de estudiantes universitarios, de la Nacional, para mayor claridad, quienes habíamos sido seleccionados por Camilo para ir hasta Cuba y estudiar lo que estaba ocurriendo en esta isla del Caribe, que tenía ya profundas repercusiones en todo el sistema interamericano. En ningún momento nos habló de prepararnos en tácticas de guerrilla, ni adelantar cursos de espionaje o contraespionaje. Simple y llanamente nos dijo: “Cuba ha comenzado a construir el socialismo y es nuestro deber saber cómo y en que consiste esta transformación vital para una sociedad”.

 

Con esta premisa central abandonamos el país, tomando una ruta que permitiera burlar, inútilmente, los organismos secretos que intentaban, por todos los medios, impedir que los latinoamericanos viajaran a conocer y estudiar las grandes transformaciones que se estaban dando en la Isla. Es necesario aclarar que días antes de nuestra partida nos enteramos por los medios de comunicación de la Proclama al pueblo Colombiano hecha por Camilo, donde informaba de su incorporación al Ejército de Liberación Nacional.

 

La mayoría de nosotros lo habíamos conocido como profesor universitario en la facultad de sociología de la Universidad Nacional, fundada en asocio de los profesores Fals Borda y Eduardo Umaña Luna. Además, por ser nuestro capellán universitario recogía toda nuestra admiración y afecto,  no habíamos dudado un solo momento en acompañarlo en la gran gesta que planteaba a la sociedad colombiana de construir un sólido y fuerte Movimiento de los No alineado, tornándose   después  en un movimiento de masas conocido como El Frente Unido del Pueblo.

 

Camilo le dio una profunda identidad política a la Universidad Nacional de Colombia, le planteó un verdadero proyecto político de nación basado en el amor cristiano, la justicia social, la solidaridad con los sectores más desfavorecidos de la sociedad: obreros, campesinos,  desempleados, mujeres cabeza de familia,  desplazados, etc. Nos impactó profundamente a los universitarios de la época,  nos planteó su consigna clara y tajante: “El deber de todo cristiano es ser Revolucionario y el deber de todo Revolucionario es hacer la Revolución”. No era más, pero tampoco era menos. Y los universitarios nos pusimos en pie de lucha al lado de nuestro querido capellán y estructurado profesor universitario.

 

De allí en adelante, lo acompañamos en todas sus tareas y movilizaciones, nos convertimos en su estructura política de base, con él irradiamos hasta donde pudimos su pensamiento consagrado en su combativo periódico El  Frente Unido. La última vez que lo vi fue la noche del domingo  17 de octubre de 1965 cuando llegó a la Universidad Nacional, a clausurar el segundo Congreso Nacional de la Federación Universitaria Nacional - FUN-. Recuerdo el ambiente de tensión    que existía, las contradicciones políticas se daban muy fuertes en el seno de la FUN. Camilo fue especialmente claro y manifestó: “los caminos legales están cerrados, nos debemos preparar para una lucha  larga”. Cerró su intervención con su preclara consigna no hecha realidad aun: “¡Por la organización de la clase popular, hasta la muerte!”

 

Caído el Capitán en un absurdo combate hoy hace cincuenta años, sus seguidores perdimos todos los puntos objetivos de referencia. Y no fue posible reencontrar el hilo de la historia que nos permitiera hacer realidad  su sueño de justicia social y amor en Cristo que propuso el inolvidable Camilo Torres Restrepo.  El denso grupo de sus seguidores se fue desgajando en dolorosas, complejas y confusas circunstancias políticas, ante la ausencia del carismático líder que había unido a los Universitarios y el pueblo con las más puras y cristianas aspiraciones sociales.

 

A estas alturas del proceso histórico, me acompaña la íntima convicción de que si Camilo no hubiese visto cerrados los espacios legales y por el contrario continua en la lucha convocada, rápidamente hubiese iniciado una búsqueda de Acuerdos con los múltiples sectores políticos que expresaban un profundo sentimiento de renovación y justicia social, y más temprano que tarde se habría consolidado una salida política que le hubiese ahorrado 50 años de dolor y tragedia a nuestra sociedad.

 

Hoy ante su memoria y su mensaje de amor en Cristo, musito una plegaria, pido que nos ayude a encontrar el camino de una Paz estable y duradera que nos permita volver a ser hermanos, entre todos los colombianos.

 

*EX.EMBAJADOR DE COLOMBIA EN EUROPA.
VICEPRESIDENTE COMITÉ PERMANENTE DE DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS. CPDH.
FEBRERO 10 DE 2016.


El Posconflicto no es tan malo -ni tan bueno- como lo pintan.


¿Será que la violencia va a aumentar tras los acuerdos de paz, como ocurrió en Centroamérica? ¿Será que el partido político de las FARC se tomará el poder para entregarnos al castro-chavismo? ¿Será que la economía va a despegar gracias a ese acuerdo?

Carlo Nasi*

Solamente los que se benefician de continuar la guerra tienen razones justificadas para temerle al posconflicto.

Confesión de parte

A menos que suceda algo grave e imprevisto, el gobierno y las FARC firmarán el Acuerdo de Paz en marzo de este año (o poco después). Con esto se dará inicio a la etapa del llamado “posconflicto” – o, para ser precisos, al menos del “post-acuerdo”-.

El posconflicto debe diferenciarse de la soñada paz: Colombia no se convertirá súbitamente en un paraíso donde reinen el bienestar, la justicia y la fraternidad; y seguramente no habrá mayores cambios en materia de pobreza, inequidad, delincuencia y otros similares.

Pero minimizar la importancia de la transición al posconflicto es un acto de ceguera, y vaticinar toda suerte de calamidades como producto de los acuerdos de paz es una especie de lo que los abogados llaman una “confesión de parte”: solamente los que se benefician de continuar la guerra tienen razones justificadas para temerle al posconflicto.

¿Qué se puede esperar del post-acuerdo? Sin pretender vaticinios, podrían anticiparse algunos de los escenarios más probables. Veamos.

No somos Centroamérica

En Colombia ronda el temor de que el nivel de la violencia durante el posconflicto sea incluso mayor que el de los años de guerra.

Se citan los casos centroamericanos para ilustrar cómo la tasa de homicidios puede elevarse de manera dramática tras la firma de los acuerdos de paz. Según este argumento, la violencia política simplemente mutaría en violencia social y alcanzaría una intensidad sin precedentes. ¿Es ese el destino que nos espera?

Afortunadamente no. Aunque las cifras de El Salvador y Guatemala son incontrovertibles, los que trasladan el argumento a Colombia no tienen en cuenta algunas especificidades de los casos centroamericanos que explican lo ocurrido allí:

-  Primero, la precariedad de las instituciones del Estado en El Salvador y Guatemala al iniciar el posconflicto era bastante mayor que la de Colombia. Dos ejemplos en materia de justicia ilustran el contraste:

• Cuando la Comisión de la Verdad salvadoreña produjo su informe, los propios comisionados decidieron no proponer que se llevaran a juicio los crímenes denunciados. ¿Por qué? El aparato judicial salvadoreño era tan débil y estaba tan politizado que cualquier tribunal habría hecho burla de las víctimas con fallos absolutorios de los culpables (y allí hubo amnistías e impunidad total, ni siquiera la justicia transicional que habrá en Colombia);

• Tras el proceso de paz guatemalteco, se multiplicaron los linchamientos de delincuentes por parte de turbas enfurecidas, lo cual da una idea de la enorme inoperancia de la justicia en ese país.

La violencia se desborda en el posconflicto únicamente en contextos de suprema precariedad institucional.

En comparación, uno diría que Colombia no esta tan mal. Por supuesto aquí hay mucha impunidad, y se necesita un esfuerzo sostenido de construcción de instituciones (no solo de justicia) en las distintas regiones. Pero no empezamos desde tan abajo. La violencia se desborda en el posconflicto únicamente en contextos de suprema precariedad institucional, cuando el Estado no cuenta con recursos materiales y humanos para resolver las disputas o para perseguir y judicializar a los delincuentes. Eso fue lo que ocurrió en Centroamérica.

En Colombia parece que tenemos herramientas para hacerle frente a la violencia y prevenir su aumento. Si no fuera así, no se explicaría la reducción en las tasas de homicidios en varios lugares del país, empezando por las ciudades más pobladas: Bogotá y Medellín.

-  Tampoco se da en Colombia otra arista de la tragedia centroamericana durante el posconflicto: las pandillas o maras.  Las guerras en esos países produjeron un gran flujo de refugiados a Estados Unidos, en particular a los barrios pobres de Los Ángeles, donde parte de esos migrantes formaron pandillas criminales como la Mara Salvatrucha (que hoy cuenta con miles de miembros en varios países).

A comienzos de los años noventa, como un forma expedita de reducir los índices de criminalidad urbana, el gobierno de Estados Unidos decidió enviar a sus países de origen a cientos de pandilleros centroamericanos que habían acabado en las cárceles norteamericanas. La firma de la paz en Centroamérica coincidió con la repatriación de muchos pandilleros, quienes encontraron entornos propicios para reproducir las maras y delinquir con impunidad. Pero esta situación no tiene paralelo en Colombia.

-  Pero además, la intensidad de la guerra en El Salvador provocó un colapso económico, al punto que ese país tuvo tasas negativas de crecimiento durante casi una década. Es muy distinto empezar el posconflicto después de una recesión prolongada, que comenzarlo en una situación como la colombiana, donde la economía ha crecido prácticamente sin interrupciones (y así sea de manera modesta) durante muchos años.

-  Por último, en Centroamérica la firma de la paz coincidió con la adopción de medidas neoliberales que recortaron el gasto social y aumentaron el desempleo cuando menos en el corto plazo. Ante la precariedad económica de amplios sectores sociales, esto también contribuyó a que aumentaran la delincuencia y la violencia.

Ese ajuste “neoliberal” de Colombia ya se hizo en el gobierno Gaviria y por lo mismo no    tendría que hacerse o tendría que ser bastante menos drástico. Sin minimizar los problemas económicos que se avizoran, las consecuencias sociales negativas de las medidas que adopte el gobierno colombiano serán menos severas.

Rescoldos de violencia

Pero todo posconflicto entraña riesgos:

• Es probable que haya fallas en la reincorporación de excombatientes a la vida civil y que una fracción del grupo guerrillero opte por seguir en la delincuencia o por sumarse a las llamadas “bandas criminales” (BACRIM). Sin embargo, este riesgo se reduce en la medida en que las FARC mantengan su coherencia como organización (y hasta el momento no ha habido asomo de disidencias), y que la Agencia Colombiana para la Reintegración y las demás entidades implicadas en la incorporación de excombatientes a la vida civil actúen de manera diligente.

• También será necesario evitar que el vacío de poder dejado por las FARC en ciertas regiones sea ocupado por otros grupos armados ilegales - lo cual sin duda implica grandes esfuerzos, pero en efecto no es imposible-.

Una mejor democracia

Aunque no se anticipan grandes cambios en materia partidista, el posconflicto traería ganancias importantes para la democracia colombiana.

El temor de que acabemos “en las garras del castro-chavismo” que han promovido los opositores al proceso de La Habana riñe con la evidencia y con la sensatez. Dada la enorme (y justificada) antipatía que siente la mayoría de los colombianos hacia la guerrilla, el partido político que eventualmente crearían las FARC sería bastante minoritario. Y dudo mucho de que a los partidos legales (incluido el Polo) les entusiasme formar alianzas con el partido que formen las FARC.

Para que las FARC ganen el favor popular en el marco de la democracia tendrían que recorrer un largo camino, distanciarse de su pasado violento y reconciliarse con la opinión. Además, tienen que formular un proyecto político llamativo, racional y coherente, que aprenda de algunas experiencias desastrosas de la izquierda radical latinoamericana. Como muestra lo ocurrido con el chavismo en Venezuela, un gobierno no es bueno simplemente por autoproclamarse “de izquierda”. Cuando la incompetencia, la corrupción y los abusos de poder alcanzan niveles estratosféricos, el descalabro es inevitable.

Más allá de esto, Colombia ganaría mucho para su democracia durante el posconflicto, principalmente porque la violencia política saldría de la ecuación. Por ejemplo:

• Los candidatos de todos los partidos podrían desplazarse por el territorio sin que existan zonas vedadas por la violencia;

• Los políticos electos y los líderes de movimientos sociales podrían realizar sus actividades sin ser amenazados o asesinados;

• El debate político se centraría en ideas y propuestas y no en señalamientos o acusaciones de la supuesta (o real) afinidad de un candidato con la guerrilla o con los paramilitares.

¿Y la economía?

Finalmente, el panorama económico del posconflicto es el más incierto. Es positivo que los empresarios puedan reducir gastos en seguridad y protección, que no paguen extorsiones (al menos no tantas y no a la guerrilla) y que en principio puedan invertir más tranquilamente en las regiones. Esto mejorará nuestra competitividad y creará incentivos para invertir y generar empleo.

Aunque el fin de la guerra facilite el aumento de la prosperidad y el bienestar, esto no garantiza que lo logremos. Navegamos en las aguas turbulentas de una economía globalizada en un barco que tiene muchas averías. No podemos controlar los vientos huracanados o las condiciones del mar, pero si reparamos lo reparable podríamos llegar a buen puerto.

* Profesor asociado del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de los Andes. Las opiniones no comprometen la posición institucional de la Universidad de los Andes y de Posconflicto.org



Posconflicto y Medio Ambiente

En el marco del Convenio 092 de 2013 denominado “GUARDABOSQUES PARA LA PAZ” celebrado entre la Corporación Autónoma del Valle - CVC y la Fundación Recurso Humano Positivo, que propende por el cumplimiento de las políticas y estrategias de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca – CVC respecto a la conservación y manejo sostenible de los recursos naturales,  con el fin de extender la importante labor de los guardabosques, realizará el día martes 22 de Diciembre de 2015, entre las 8:00 AM y 5:00 PM, en el salón Guadalupe del Centro de Eventos y Convenciones Las Pilas, ubicado en la Calle 5 # 84 – 01 de Santiago de Cali, Valle del Cauca; el seminario en temas alrededor de la política de paz, posconflicto y medio ambiente.

¡Entrada Libre!





Apreciado Equipo de Posconflicto.org

La Universidad Nacional de Colombia y la Secretaria Distrital de Gobierno se complacen en postular nuestro nombre para optar por el título “Diplomado en Gestión para la Convivencia y la Acción Social y Comunitaria dirigido a líderes religiosos".


Los criterios de evaluación para calificar el compromiso y responsabilidad de los educandos fueron los siguientes: 1. Corresponsabilidad presencial: Mide la asistencia, puntualidad y permanencia dentro de las sesiones 2. Trabajo fuera del aula: Mide el cumplimiento de las tres tareas solicitadas 3. Proactividad y participación: Mide el interés en el aula y la participación con preguntas y comentarios pertinentes. 4. Delegación: Mide la capacidad del estudiante para representar su organización a través de las presentaciones o en la programación de los grupos focales.

El interés que ha despertado el diplomado en la ciudad, la calidad de los ponentes, así como el compromiso de ustedes nos permiten terminar este esfuerzo con entera complacencia.  Es la primera vez que en el país se otorga una oportunidad de estas características a las entidades religiosas más emblemáticas por lo cual sentimos un enorme orgullo, compromiso y responsabilidad.

Esperamos que los objetivos que nos propusimos de 1. Generar espacios de dialogo, y comprensión entre distintos credos religiosos, 2. Conocer y articular experiencias sociales de las organizaciones basadas en la fe y 3. Construir una agenda común en la defensa y protección de los derechos fundamentales de libertad de religión, culto y conciencia, sean percibidos por Usted con el mismo agrado que a nosotros nos embarga. Agradecemos sinceramente su disposición y empeño en alcanzar estos propósitos comunes.

Con todo respeto

Comité técnico y académico

Unal. / Sec. Gob.

WILLIAM MAURICIO BELTRÁN (PhD)

Coordinador del Diplomado
Profesor Asociado
Departamento de Sociología
Facultad de Ciencias Humanas
Sede Bogotá, D.C.
Universidad Nacional de Colombia






BOLETÍN EPPYM No 671

Noviembre 01 al 07 de 2015

TEMA: Verdades y mentiras sobre el conflicto y posconflicto en Colombia

PRÓXIMO PROGRAMA: Este sábado 07 de noviembre de 2015 a las 10.05 am.

DÓNDE?: Por Colmundo Radio desde Bogotá 1040 AM,

Llamado Especial a Rectores, Asopadres, Consejos de Padres Y Estudiantiles para que envíen CIRCULAR A LOS HOGARES de su Comunidad Educativa.

Lluvia de Regalos entre quienes se inscriban durante la emisiòn del programa de noviembre 07 a diciembre 19 de 2015

www.escuelaparapadresymadres.org

You can read it in your language. Enjoy it!

Reconocimiento SENADO de la República, Orden El Comendador en grado Gran Cruz de Oro, según resolución No 055 de 2010

BOLETÍN EPPYM No 671

Noviembre 01 al 07 de 2015

Los interesados en Consultar su caso con nuestro abogado, Doctor Jorge Alarcón Niño, favor llamarlo; (1)2825850 y (1)2845634.

PRÓXIMO PROGRAMA: Este sábado 07 de noviembre de 2015. A las 10.05 am.

DÓNDE?: Por Colmundo radio desde Bogotá 1040 AM, en simultánea por Escuela para Padres y Madres, radio estéreo  on-line, en la aplicación “Tunein” radio búsquenos como Escuela para Padres y Madres, también en nuestra página.

TEMA: Verdades y mentiras sobre el conflicto y posconflicto en Colombia

INVITADO: Doctor Hamilton Castro. Director de la ONG Posconflicto.

PUNTO DE PARTIDA:

“Cualquier acuerdo para la terminación de la guerra será más sólido mientras mejor trate de entender nuestro drama desde una perspectiva colectiva, y mientras más respeto guarde por los que han sufrido”, manifestó el profesor Jorge Giraldo para la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, creada por el Gobierno y las Farc En su opinión, “el conflicto armado en Colombia habría persistido por la debilidad del Estado, y “la extraordinaria longevidad del mismo” se debería a su mezcla con el narcotráfico”. Siendo un punto de vista respetable, su escrito no lo desarrolla con maestría.(Tomado de El Espectador)

Padres y Madres de Familia les ruego escuchar este programa en familia y grabarlo! Inviten a sus familiares y Amigos a estudiar este sábado de 10.05 am a 10.55 am.

Invitamos de manera muy ESPECIAL a los docentes, Directivos y padres de familia que han venido participando en proyectos similares, para que nos cuenten su experiencia, por favor llamenos.

"Los hogares deben basarse en los valores de ayuda mutua, responsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad". Los invitamos desde ya a participar con actitud positiva y de beneficio común.

Prepare sus preguntas y participe en vivo, fijos: (1)2172368, (1)5483412; celular y whatsApp  311 8980667,  donde con gusto acogeremos sus preguntas y solicitud de Conferencias en todo Colombia.

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Invite a sus familiares y amigos a estudiar 1 (una) hora a la semana, con información objetiva y pertenezcan con orgullo al selecto grupo del 3% de la población mundial.

Reiteramos nuestros afectos a los oyentes en los 70  países, los 26 departamentos y el Distrito Capital de Colombia, quienes nos han reportado su audiencia. Dios les siga Bendiciendo, Gracias.

ATENCIÓN! Por favor Promuevan al interior de sus Comunidades educativas, instituciones solidarias y ONGs; la visita a nuestra página, www.escuelaparapadresymadres.org

Allí encontrarán información Especializada, actualizada y formativa para mamá y papá.

Hoy día somos más de 12.505.000 afiliados. Disfrutamos a plenitud la programación educativa fundamentada en valores, y música seleccionada rigurosamente; de nuestra radio estéreo on-line, las 24 horas del día!

¡¡¡Disfrute la mejor programaciòn musical fin de Año, sin comerciales, desde elde noviembre. Sòlo para disfrutar en Familia, en nuestra radio estéreo on.line, ingrese a nuestrapágina!!!

NOTA: Si NO puede escucharnos en directo los sábados, el programa lo repetimos los lunes, o martes (cuando es lunes festivo en Colombia), a las 10.00 am y 10.00 pm, por nuestra página, y nuestra radio on-line Escuela para Padres y Madres,  en la aplicación Tune in radio.

Las Esperamos y los Esperamos puntualmente!

Cordialmente,

Gerardo Clavijo Fúquene

Director

¡14a Temporada al Aire!

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¡14a Temporada al Aire!

Condecorados Orden Civil al Mérito, José Acevedo y Gómez, grado Cruz de Plata. Concejo Bogotá, septiembre 26  2014.

Contáctanos! Móvil: 3118980667-Fijo(1)3916000.Sábados 10a.m. a 11a.m,Colmundoradio desde Bogotá 1040 AM


El momento más confuso de la paz

Hernando Gómez Buendía*

Presionado porque su tiempo se agota, el presidente metió el acelerador y llegó casi a la firma del Acuerdo. Pero lo hizo con premuras y torpezas que agravan la confusión y que podrían acabar en embutidos o en saltos insensatos al vacío.

En la puerta del horno

Todo lleva a pensar que la paz está hecha:

· Tanto el presidente de la República como el jefe de las FARC se comprometieron públicamente a firmar el Acuerdo final en un plazo de seis meses;

· En un comunicado conjunto, las partes resumieron el contenido de su acuerdo sobre justicia transicional, sin duda el punto más difícil de la agenda;

· Las operaciones armadas están prácticamente suspendidas desde hace varios meses, y la violencia del conflicto está en el punto más bajo de los últimos 30 años;

· Timochenko ordenó suspender el entrenamiento militar de los guerrilleros y  reemplazarlo por cursos de formación política;

· La “dejación de armas” de la FARC comenzará dos meses después de suscribirse el acuerdo, según anuncio conjunto de las partes;

· Colombia recibió la felicitación internacional, comenzando por Ban Ki moon y John Kerry, y

· La encuesta Ipsos indicó que el porcentaje de quienes creen que habrá paz es más alto que nunca, que para 55 de cada cien colombianos el acuerdo sobre justicia es “positivo”, y que la imagen favorable de Santos pasó de 29 a 42 por ciento a raíz de su visita a La Habana.

Y sin embargo el proceso de paz con las FARC se encuentra en un momento sumamente delicado porque

· la mesa de negociación fue desbordada o pudo quedar desbordada como el espacio exclusivo para llegar a acuerdos,

· eso se da precisamente cuando faltan los puntos o “detalles” realmente decisivos del proceso, y

· cuando los tiempos políticos exigen que las negociaciones concluyan muy rápidamente.

Los dos peligros

Trasladando el punto capital de las desde la mesa de adversarios donde estaba empantanado, a otra mesa entre colegas profesionalmente dedicados a estudiar las finezas de la justicia transicional.

El peligro en cuestión es doble, y en ambos casos es grave:

· Está el riesgo paradójico de una ruptura del proceso resultante de los desacuerdos, no ya sobre los temas de la agenda sino sobre la existencia misma o sobre el alcance sustantivo de los acuerdos supuestamente ya definidos en la mesa. Este es el tipo de asuntos que de por sí desbordan el espacio de la mesa y que podrían dar al traste con cualquier negociación, porque sería necesaria otra instancia para precisar si el acuerdo se dio o no se dio.

Es la disputa que de hecho ya surgió alrededor de la justicia transicional, cuando el jefe negociador de las FARC dice que el tema quedó “cerrado” y que el gobierno no cumple “su palabra”, mientras el jefe negociador del gobierno replica que “las FARC faltan a la verdad” porque se trata apenas de un texto en construcción, que necesita “ser terminado y precisado”.

Por ahora el asunto fue devuelto a la subcomisión jurídica, y es probable que allí se llegue a un acuerdo porque a estas alturas ambas partes estarían más allá de su punto de retorno - o sea que sus costos al romper las conversaciones serían simplemente inaceptables-. Pero aún entonces  -y en el mejor de los casos- se está sentando un precedente nefasto para la fase de implementación de los acuerdos: ¿será que van a cumplirse, quién vigila que se cumplan, qué pasa si no se cumplen?

· No menos preocupante –y más probable- es el peligro de la improvisación o, peor, del “manotazo” por parte de los vivos que aprovechan la confusión acerca del espacio donde se esté decidiendo y el afán de concluir el proceso para introducir sus “micos”- expresiones o parágrafos que después nos salgan caros o causen grandes trastornos (por ejemplo un cambio abrupto y no explícitamente previsto en la Constitución o en el sistema político)-.

Es lo que puede pasar –y en mi opinión ya pasó- con el acuerdo sobre justicia transicional, que lleva trazas de ser un código penal alternativo de 75 artículos y que además faltaría “terminar y precisar”.

Y es lo que puede pasar, como Juan Carlos Palou explicó en esta revista, con las leyes “exprés” que adoptaría el Congreso y con las facultades extraordinarias que tendría el presidente para la “implementación” de los acuerdos – los dos pilares del proyecto de reforma constitucional que a las carreras presentó el gobierno-.

Contra reloj

La explicación sencilla de esta nueva y peligrosa situación es el afán del presidente Santos.

La Constitución (por fortuna) no permite sino ocho años de gobierno, y a Santos se le fueron sus primeros cinco en sentarse a negociar y en lograr acuerdos sobre tres temas (y medio) que sin duda son difíciles pero eran impersonales y por eso, digamos, menos difíciles que el de la cárcel (o no cárcel) y el de la dejación (o la entrega) de las armas de quienes están sentados al otro lado de la mesa.

De hecho había transcurrido más de un año desde el último acuerdo sustantivo ( los “diez principios” en materia de víctimas), y mientras tanto en Colombia pasaron muchas cosas, incluidas las emboscadas y las voladuras, la cantaleta de Uribe y el procurador, los dislates del fiscal, la caída del gobierno y el proceso en las encuestas, la llegada de elecciones regionales, la disputa por suceder a Santos y la conciencia de que un gobierno agonizante ya no está para firmar acuerdos ni mucho menos para poner en marcha las reformas que implicaría ese acuerdo.

Por eso la insistencia creciente del gobierno en airear y acelerar el proceso:

· Por una parte la búsqueda de fórmulas para blindar su legitimidad política, que comenzó con la ley estatutaria para que el referendo pueda llevarse a cabo el mismo día de elecciones, e incluyó la propuesta (insensata) de una “papeleta” en la votaciones del próximo 25 de octubre, o la (tramposa) idea de que la gente votara por un plazo a las negociaciones (tramposa porque un “sí” al plazo implicaba un falso “sí” a la paz negociada).

El saldo neto de estas malas ideas fue reafirmar el compromiso unilateral del gobierno con la “refrendación popular” del Acuerdo, un sinsentido conceptual, jurídico y político que podría desbaratar todo cuanto se logre avanzar en el proceso (como creo haber demostrado de manera verbal y porescrito)

· Por su parte la presión para anunciar nuevos acuerdos y agilizar el trabajo de la mesa tuvo un pico a raíz del atentado de Tumaco (junio 16) en el anuncio conjunto de medidas para “des-escalar el conflicto” del pasado 12 de julio.

En este mismo anuncio se incluyó el de un cambio en “la metodología por la de un trabajo técnico, continuo y simultáneo sobre los puntos centrales de la Agenda, a la vez que se construyen acuerdos en la Mesa”. Con esta frase inocente se estaba trasladando el punto capital de las negociaciones –castigo o perdón para los exguerrilleros- desde la mesa de adversarios donde estaba empantanado, a otra mesa informal o entre colegas profesionalmente dedicados a estudiar las finezas de la justicia transicional. Y estos colegas, como era de esperarse, se dedicaron a redactar un código que por supuesto ha sido saludado por sus otros colegas de aquí y del exterior.

Pero con todo y eso el reloj seguía avanzando, tanto que un día Santos mandó a su hermano Enrique adecirle a Timochenko que estuviera tranquilo porque “podemos arreglar para que ustedes no vayan a la cárcel…Ustedes podrían quedarse aquí en Cuba, hasta podría ser en (la playa de) Varadero”. Y así siguió aumentando la impaciencia, hasta que el 23 de septiembre al presidente le dio la ventolera de subirse a un avión para hacer lo que vimos en La Habana.

Despacio, que estoy de prisa

El plazo implica que el más interesado - en este caso el gobierno- haga más concesiones para lograr con rapidez la firma.

Dije ya que la agitada ceremonia de La Habana fue el paso más importante - y el más espectacular- que el presidente y el jefe de Las FARC han dado para llegar a la paz negociada.

Pero en los hechos resulta que las cosas estaban a medio cocinar o “casi cocinadas” -y otras cosas, me temo, estaban “cocinadas” pero en el mal sentido-:

· Está en primer lugar el plazo de seis meses, que Santos requería categóricamente y Timochenko aceptó a regañadientes. El plazo era un imperativo político derivado del ciclo electoral – y acrecentado por el oportunismo de nuestros “estadistas” de derecha e izquierda–. Y es también un absurdo en un proceso de negociación: ¿quiere decir que volveremos a la guerra si el 23 de marzo falta por acordar algún detalle? Más de fondo: el plazo implica que el más interesado - en este caso el gobierno- haga más concesiones para lograr con rapidez la firma.

· Está el acuerdo sobre justicia transicional, con lagunas (conocidas) y tan serias como quién va a escoger a los jueces de estos nuevos tribunales, si en La Habana se puede decidir sobre justicia para expresidentes y militares, o si el secuestro extorsivo es un delito no amnistiable de toma de rehenes.

Y con la mancha, que para mí es peor, de extender así no más el perdón o la sanción con “palmaditas” a “todos los que de manera directa o indirecta hayan participado en el conflicto armado”. Al revés de la justicia de verdad, la justicia transicional consiste precisamente en no tratar igual a todos los criminales sino en cerrar los ojos a cambio del compromiso abierto con la paz; ¿pero acaso los paramilitares, agentes del Estado, empresarios y políticos se han sentado a negociar con la amenaza de proseguir su “guerra” es decir, de seguir asesinando si no se les concede esta justicia especial?

Pero volviendo a tierra hay que decir que en el tema esencial del acuerdo con las FARC hemos quedado exactamente en el peor de los mundos:

· Con el pan en la puerta del horno,

· Con la evidencia plena de que el “sapo” que habremos de tragarnos es enorme,

· Con un gran alboroto de por medio,

· Con la conclusión de que en efecto y simplemente no hay acuerdo entre el gobierno y las FARC sobre el punto central del Acuerdo, y

· Con la presión de un plazo inexorable.

En conclusión y en resumen, diría yo que la presión militar es lo que obliga a las FARC a negociar, y la presión del tiempo es lo que obliga a Santos a firmar. Así no sea muy claro lo que vaya a firmarse.

Es el camino extraño y turbulento de la paz que Colombia necesita, y el coletazo de este conflicto tan extraño y turbulento de Colombia.

* Director y editor general de Razón Pública.


LES QUITARON LA BANDERITA / ARIETE

Publicado en ADN- Bogota | 24/09/15 http://diarioadn.co/actualidad/colombia/columna-de-gardeaz%C3%A1bal-les-quitaron-la-banderita-1.173329



ALIMENTAR CON UNA NEGATIVA ROTUNDA, DRAMÁTICA Y PARA MUCHOS COLOMBIANOS ESTÚPIDA, EL FOGÓN DE LA VENGANZA Y LA POSIBILIDAD DE LA GUERRA COMO ÚNICA SOLUCIÓN, ES TERQUEDAD, ES HABERSE EXTIRPADO EL OLFATO POLÍTICO Y, SOBRE TODO, NO SABER PERDER

Desafortunada, equivocada y muy peligrosa la actitud inmediatista del expresidente Álvaro Uribe al oponerse de manera precipitada al acuerdo sobre la justicia especial.

Si tuvieran él y sus consejeros un poco de memoria, bien habrían podido aprovechar para comparar lo que en su gobierno impusieron con los paramilitares en Ralito y dar el margen de espera que todo ser racional daría en este caso.

Alimentar con una negativa rotunda, dramática y para muchos colombianos estúpida, el fogón de la venganza y la posibilidad de la guerra como única solución, es terquedad, es haberse extirpado el olfato político y, sobre todo, no saber perder.

La imagen que ha dado el expresidente Uribe desde una hora después del evento de La Habana va en contravía del sentimiento universal y, en especial, del deseo que en el fondo todos tenemos (hasta las víctimas de las Farc) de que esto se arregle, así haya que tragarse los sapos.

Uribe insiste peligrosamente en que nada sirve en ese proceso. Ni siquiera su parecido al de Justicia y Paz que él realizó y que le criticaron tanto. Peligroso no porque el país pueda irse a la guerra mañana detrás del nuevo Hamelin. No. Es porque Uribe ha suicidado a sus candidatos a alcaldes, gobernadores, diputados y concejales y con esa actitud está matando una oposición que se requiere.

La angustia que hoy sufren esos candidatos de salir a defender la posición extrema e irracional de su jefe los está ahogando y el 25 de octubre les tocará medir hasta donde llegó el daño infringido a sus propias huestes. Les quitaron la banderita con la que peleaban y se quedaron apenas con el palito. Así no ganan.


GUSTAVO ÁLVAREZ GARDEAZÁBAL


21 de septiembre de 2015 – 13:00 a 18:00 hrs

Auditorio FENALCO

Carrera 4 No. 19-85

 

¡Entrada Libre!






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Dado el histórico momento que está viviendo nuestro país dentro del marco de referencia a las negociaciones de paz en la Habana,  y anhelando la firma del Acuerdo de Paz y el futuro escenario de un posconflicto, durante el mes de agosto en la Iglesia Cristiana Jezreel estaremos desarrollando diferentes conferencias que nos permitan tener contextualización, claridad y comprensión acerca los antecedentes del conflicto y avances del proceso de paz, así como el papel que la iglesia cristiana debe cumplir frente al país



¡Colombia!

Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera










youtube.com/watch?v=kY1rxzIZAT8






INVITACIÓN

Familia Del Conflicto al Post-conflicto

Apreciados:

Dado el histórico momento que está viviendo nuestro país dentro del marco de referencia a las negociaciones de paz en la Habana. Continuando con el ciclo de temas para el mes de Agosto acerca del Proceso de Paz y el subsecuente Posconflicto, quiero invitarlos para que asistan a la Reunión General de fin de semana (Carrera 18 C # 112-37, Sábado 8 a las 5:00 pm) y Domingo 9 (a las 10:00 am), con gran expectativa y un corazón dispuesto a recibir lo que Dios quiere enseñar, que nos permitan tener contextualización, claridad y comprensión acerca los antecedentes del conflicto y avances del proceso de paz, así como el papel que la iglesia cristiana debe cumplir frente al país.

Hay mucho más de lo que Dios está haciendo, que necesitamos saber.  Muchas personas han orado y trabajado arduamente durante años anteriores para restaurar el orden de Dios en esta Nación.  Lo han hecho esperando una Colombia mejor, conscientes de que tal vez no llegarán a ver los frutos totales de su labor, pero albergando la esperanza de que un día sus generaciones podrán gozar de los beneficios que otorga el buscar al Señor.

Como lo anunciamos, tendremos un invitado especial para este fin de semana.

Esta es la hoja de vida del señor Hamilton H. Castro M.

“Presidente y Fundador de Posconflicto Fundación Mundial para la Reconciliación y la Paz. Investigador en Geopolítica, Conflicto y Posconflicto. Académico, líder y misionero en medio del conflicto armado y comunidades indígenas. Consultor Centro Internacional para la Diplomacia y la Religión Washington D.C.. Miembro de Fellowship, Fraternidad Mundial para la Paz. Mediador y Facilitador en la construcción de escenarios de confianza para la paz. Programas de desarrollo y emprendimiento con responsabilidad social.

Para ampliar la información  de la organización que dirige el señor Castro, consultar la página www.posconflicto.com.

Orando y trabajando por la paz de nuestra nación

Manuel O. Gómez

Director

Iglesia Donde Dios Siembra “Jezreel”

 

www.cenfol.org

Produce un verdadero dolor de nación ver como se incrementan las muertes de soldados, policías, guerrilleros y población civil en medio de este irracional y esquizofrénico torbellino de la violencia. Se han olvidado las más mínimas consideraciones que nos  debemos todos los colombianos y una sin razón, atropella lo poco que en defensa de los Derechos Humanos, nos queda todavía. Los inmensos daños ecológicos que contaminan las fuentes de agua que surten los acueductos veredales y de poblaciones pequeñas, así como los daños generados sobre la infraestructura productiva, deben llevar los más rápido posible a planear un detente!!!, antes de que sea demasiado  tarde para corregir este errático rumbo de agresiones mutuas y sistemáticas entre los actores armados.

Por estas razones aparece como bálsamo milagroso, en medio de los oscuros nubarrones de bombardeos, emboscadas y ataques, el compromiso,  las oraciones, palabras y  gestos con los que su Santidad Papa Francisco ha decidido asumir su tarea apostólica, expresándole al Presidente Santos, en su último encuentro en el Vaticano, su decidido compromiso de vincularse la Iglesia y él personalmente, para ayudar en lo que Colombia considere útil y necesario en los inaplazables compromisos por la Paz. Y no es de cualquier monta este significativo apoyo y compromiso que expresa el líder más carismático de toda la cristiandad, cuando le aconseja al Presidente “perseverar en la búsqueda de la Paz”. Con toda seguridad de este tenor fueron las sabias recomendaciones que le hizo su Santidad  a los Presidentes Barak Obama de los EE.UU y Raúl Castro de Cuba, que permitieron a estas dos naciones americanas cerrar el ciclo de más de cincuenta años de agravios mutuos y encontrar, por fin, la senda del mejoramiento diplomático y humanitario que mucho alivio reportara a las  familias de estas dos sociedades envueltas en medio de situaciones agresivas que pusieron en riesgo la Paz mundial. Y qué  decir de ese descomunal esfuerzo del  Papa Francisco en las determinaciones y orientaciones que los EE.UU.  Y sus aliados de Europa han desarrollado buscando el mejoramiento de la  difícil situación en Siria y sus vecinos árabes.

Será muy importante  que el Santo Padre acepte por petición de las partes (gobierno y Farc) jugar un papel determinante como mediador, pues esto se considerara como una tabla de salvación frente al agotamiento que pareciera acompañar a los integrantes de la mesa de dialogo. La reconocida autoridad de la Iglesia será garante vital para que los acuerdos logrados y firmados se cumplan en toda la extensión de la palabra. Para el gobierno del presidente Santos será el camino de hacerle llegar a la insurgencia, su palabra de compromiso por lograr una sociedad más justa y equitativa a través de los múltiples esfuerzos políticos y eleccionarios que se desarrollaran después de la firma del Acuerdo Final y sobre todo, la reafirmación que los nuevos movimientos políticos que nazcan, serán sagradamente respetados y protegidos por el Estado, alejando de las insurgencias ese recuerdo espantoso y doloroso que se vivió en los tiempos de la Unión Patriótica, donde más de tres mil miembros fueron impunemente masacrados por los “enemigos agazapados de la Paz”, que no permitieron el desarrollo y crecimiento de esa organización política alternativa. Y en igual sentido, las Farc podrán enviar a través del conducto papal su indeclinable compromiso de dejar atrás “la política de los fusiles” y acogerse, en toda su dimensión, a la lucha política estimulada y amparada por la Constitución Nacional.

En esta forma no tendrá ningún sentido ni respaldo alguno el hecho que se le dispare al proceso de Paz de La Habana, desde las agrupaciones políticas que siempre han estado en íntima relación con las jerarquías eclesiásticas, como son el partido conservador y el Centro Democrático. Si efectivamente los diálogos se plantean  como el camino más corto y rápido para superar el odio, la violencia y las desigualdades, que mejor momento  para apoyar al Santo Padre en este esperanzador compromiso.

La presencia del Vaticano, así como la de La Unión Europea, el gobierno de los EE.UU. Alemania, Noruega, Suecia, Cuba,  todos los países hermanos de  América, UNASUR, etc. deben convertirse en los portadores de todo el optimismo y los verdaderos garantes de no levantarse de la mesa y dar por concluida la agenda de los cinco puntos que fue la que facilitó el comienzo de los diálogos en Cuba.

Los colombianos tenemos el derecho y el deber de terminar esta guerra absurda y comenzar pronto la  reconstrucción de todo nuestro tejido social,  hoy seriamente afectado, sobre todo con el drama humanitario de más de seis millones de víctimas. La Iglesia colombiana conoce a profundidad esta dolorosa situación.

Por estas razones expuestas y con  el respeto de usanza queremos expresar nuestros profundos agradecimientos a su Santidad Papa Francisco por ofrecer su autorizado  acompañamiento a la altura que lo considere  necesario el Presidente Santos y los delegados de las Farc. En los Diálogos de La Habana.

ALONSO OJEDA AWAD
Ex. Embajador de Colombia en Europa.
Vicepresidente del Comité Permanente por la defensa de los Derechos Humanos. CPDH.
Junio 21 de 2015

 



EL ABC DE LA COMISIÓN DE LA VERDAD PARA LA PAZ

 

Es sorprendente la diferencia existente entre la posición de las víctimas y la de los políticos y empresarios –del campo y la urbe–: mientras aquellas buscan saber qué pasó, que se les reconozca y resarza con la promesa firme de no repetición, estos sueltan el eterno sainete “sin impunidad”, que quiere decir, cárcel o muerte.

Así lo entiendo, cuando desde esos sectores salen aullidos, más que voces, pidiendo castigo a la medida de sus propios deseos y bajos sus términos. Ha sido tan fuerte su expresión, gracias al eco y las ondas que los grandes medios de comunicación se dedican a levantar en la opinión pública de forma permanente en todas sus emisiones: es frente a esa Comisión de la Verdad donde sus dueños y directivos tendrán que dar cuenta del daño que le han hecho al país con esa forma de presentar el conflicto y las conversaciones de La Habana, bajo una exclusiva y estrecha perspectiva, donde hasta el presidente Santos pasa a ser un pobre pendejo engañado por las omnipotentes Farc bajo la égida del castrochavismo esa comisión deberán presentarse y aceptar su participación en el conflicto en forma directa los empresarios del campo que,…. escogieron los ejércitos particulares para defenderse y terminaron masacrando poblaciones y creando el mayor éxodo que ha vivido Colombia: seis millones de personas desplazadas internamente y cuatro en el extranjero. También deben llegar quienes compraron…. tierras expoliadas a terceros más pobres, tanto como quienes se hicieron los locos y a sabiendas extendieron los cercados de sus fincas.

Lola Salcedo, El Heraldo de Barranquilla, 7 jun2015, La Comisión de la verdad. (http://bit.ly/1AZgz4T). El acuerdo entre el Gobierno y las Farc de convocar una comisión para el esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición es un paso de muchísima importancia.

La perspectiva de delegar en la Comisión de la Verdad la función de aportar los elementos para resolver lo referente a la responsabilidad por el conflicto y el marco de verdad y revelación en el que deben juzgarse las acciones y acontecimientos que van a confesar o reconocer los victimarios da un salto adelante al período inmediatamente posterior a la celebración del acuerdo de paz, posponiendo la solución para después de haber celebrado un acuerdo, cuando las Farc hayan depuesto las armas y se inicie elposconflicto.

Es un recurso brillante, que tiene afinidad con conocidas herramientas utilizadas en el campo de la investigación de operaciones, y consiste en construir una solución a partir del futuro deseado, de adelante para atrás: una vez concentrada y desarmada la guerrilla, y firmemente establecidas las bases del acuerdo de paz con el respaldo de una amplia mayoría de la opinión pública y un virtual consenso entre las fuerzas políticas que están enfrentadas, se procede a resolver lo que hoy parece imposible.

Pero, conocida o acordada la “verdad” en el ámbito de la Comisión, puede prevalecer en la opinión pública lo que ‘Iván Márquez’ ha resaltado como atributo de las víctimas humildes que no hacen énfasis en la venganza sino en la reconciliación, con base en el conocimiento de la verdad, las reparaciones y la garantía de la no repetición. Los tres objetivos de la Comisión, el esclarecimiento de lo ocurrido, ayudar a la convivencia pacífica en los territorios y garantizar la no repetición, apuntan precisamente en esa dirección.

Rudolf Hommes, El Tiempo, 7 jun2015, Las piezas del rompecabezas (http://bit.ly/1JEn2U8 ). Quienes defendemos el proceso de diálogos para la paz y solución del conflicto social y armado, tenemos en la Comisión de la verdad que se ha creado, un hecho de la mayor trascendencia histórica que coloca en terreno firme uno de los mayores sueños de la sociedad colombiana del siglo XXI. Los enemigos de la paz pierden terreno y el único recurso que les queda es mentir e intentar manipular a la opinión publica. Pero la verdad prevalecerá.

Se ha dado a conocer por las Farc y el gobierno el Acuerdo para la conformación de la Comisión para el esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición (http://bit.ly/1QGucYs ). Cuando el panorama no era el más halagador para las conversaciones, se da este trascendental pacto que recupera el camino de la solución al conflicto social y armado. Lo consensuado tiene un valor similar al Acuerdo general para la terminación del conflicto, firmado el 26 de agosto del 2012, (http://bit.ly/1ntk4t5) cuando se dio inicio a la Mesa de conversaciones de Cuba. Por supuesto, el acumulado de la paz se amplía pues la decisión se suma a las coincidencias en materia agraria, de participación política, erradicación de los cultivos ilícitos y fin del conflicto con los pasos en materia de desminado.

Dada la gran densidad del texto conocido y sus implicaciones políticas y estratégicas en la terminación de la guerra, lo conveniente es hacer una aproximación puntual a cada uno de los elementos allí incluidos en su presentación para los efectos de su difusión y comprensión de la sociedad civil nacional y de esa manera contrarrestar la perversa distorsión de los conocidos enemigos de la ultraderecha militarista. De todos es sabido que en el arsenal de estos fanáticos fascistas, ha sido un arma de uso recurrente el recurso a enmarañar los debates para obtener ventajas sobre sus adversarios. Para obtener ventaja, la ultraderecha no duda en azuzar todas las pulsiones conservadoras y hasta reaccionarias que anidan en el imaginario popular, atemorizado por el miedo desatado por la crisis a perder lo que se consideraban conquistas sociales.

Primero. La Comisión se conforma para que se esclarezca y conozca la verdad sobre lo ocurrido en el conflicto. Con este propósito el Gobierno Nacional y las FARC-EP han alcanzado un acuerdo para que se ponga en marcha, una vez firmado el Acuerdo Final, la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No repetición (en adelante la Comisión), que será un mecanismo independiente e imparcial de carácter extra-judicial.

Segundo. La Comisión hará parte del sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición que se ha de acordar en la Mesa para satisfacer los derechos de las víctimas, terminar el conflicto y alcanzar la paz. En el marco de la discusión sobre la integralidad del sistema y sus mecanismos judiciales y extrajudiciales, se acordarán los temas cuya concreción depende de la relación entre los diferentes mecanismos del sistema.

Tercero. La Comisión deberá cumplir tres objetivos fundamentales: a)la Comisión deberá contribuir al esclarecimiento de lo ocurrido, de acuerdo con los elementos del mandato que se le señalan, y ofrecer una explicación amplia de la complejidad del conflicto, de tal forma que se promueva un entendimiento compartido en la sociedad, en especial de los aspectos menos conocidos del conflicto; b) La Comisión deberá promover y contribuir al reconocimiento; y c) La Comisión deberá promover la convivencia en los territorios.

Cuarto. Criterios orientadores: a) Centralidad de las víctimas; b) Imparcialidad e independencia; c) Carácter transitorio; d) Participación; e) Enfoque territorial; f) Enfoque diferencial y de género; g) Coordinación con otras medidas de construcción de paz; h) Reglas de procedimiento; i) Garantías para los comisionados y las comisionadas; j) Convivencia y reconciliación.

Quinto. Mecanismo extra-judicial: La Comisión será un mecanismo extra-judicial. En este sentido, sus actividades no tendrán carácter judicial, ni podrán implicar la imputación penal de quienes comparezcan ante ella. La información que reciba o produzca la Comisión no podrá ser trasladada por esta a autoridades judiciales para ser utilizada con el fin de atribuir responsabilidades en procesos judiciales o para tener valor probatorio; ni las autoridades judiciales podrán requerírsela.

Sexto. Metodología. La Comisión tomará todas las medidas necesarias para garantizar la mayor objetividad e imparcialidad posible para el desarrollo de sus actividades, para lo cual adoptará procedimientos para contrastar y verificar la calidad de la información que recolecte, incluyendo su confiabilidad, y para identificar la información falsa que pudiera haber sido suministrada de mala fe a la Comisión. La Comisión hará pública su metodología.

Séptimo. Mandato. La Comisión tendrá como mandato esclarecer y promover el reconocimiento de:

Prácticas y hechos que constituyen graves violaciones a los derechos humanos y graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario (DIH), en particular aquellas que reflejen patrones o tengan un carácter masivo, que tuvieron lugar con ocasión del conflicto, así como la complejidad de los contextos y las dinámicas territoriales en las que estos sucedieron.

Las responsabilidades colectivas del Estado, incluyendo del Gobierno, y los demás poderes públicos, de las FARC-EP, de los paramilitares, así como de cualquier otro grupo, organización o institución, nacional o internacional que haya tenido alguna participación en el conflicto, por las prácticas y hechos a los que se refiere el párrafo anterior.

El impacto humano y social del conflicto en la sociedad, incluyendo el impacto sobre los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, y las formas diferenciadas en las que el conflicto afectó a las mujeres, a los niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos mayores, a las personas en situación de discapacidad, a los pueblos indígenas, a las comunidades campesinas, a las poblaciones afrocolombianas, negras, palenqueras y raizales, a la población LGBTI, a las personas desplazadas y exiliadas, a los/as defensores/as de derechos humanos, sindicalistas, periodistas, agricultores, ganaderos/as, comerciantes y empresarios/as, entre otros.

El impacto del conflicto sobre el ejercicio de la política y el funcionamiento de la democracia en su conjunto, incluyendo el impacto sobre los partidos y movimientos políticos y sociales, en particular los de oposición.

El impacto del conflicto sobre quienes participaron directamente en él como combatientes y sobre sus familias y entornos.

El contexto histórico, los orígenes y múltiples causas del conflicto, teniendo en cuenta como insumo los informes de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, entre otros.*

Los factores y condiciones que facilitaron o contribuyeron a la persistencia del conflicto, teniendo en cuenta como insumo los informes de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, entre otros.

El desarrollo del conflicto, en particular la actuación del Estado, de las guerrillas, de los grupos paramilitares y el involucramiento de diferentes sectores de la sociedad.

Los procesos de fortalecimiento del tejido social en las comunidades y las experiencias de resiliencia individual o colectiva.

Los procesos de transformación positiva de las organizaciones e instituciones a lo largo del conflicto.*

Octavo. Período objeto de estudio de la Comisión (ámbito temporal). Para abordar los distintos elementos de su mandato la Comisión tendrá como ámbito temporal el período del conflicto. Como ello supone un marco temporal extenso, será necesario que la Comisión establezca dentro de éste prioridades de su investigación. No obstante, para efectos de cumplir con el propósito de esclarecer plenamente los orígenes y múltiples causas del conflicto la Comisión podrá explorar eventos históricos anteriores a éste, teniendo en cuenta como insumo básico, entre otros, los informes de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas.

Noveno. Proceso de escogencia. La Comisión estará conformada por 11 comisionados/as. Para su escogencia se pondrá en marcha un procedimiento de postulación y selección que ofrezca garantías de legitimidad, imparcialidad e independencia a toda la sociedad colombiana y en particular a las víctimas. El proceso de postulación de candidatos será amplio y pluralista, asegurando que todos los sectores de la sociedad, incluyendo las organizaciones de víctimas, entre otros, puedan postular candidatos.

Los/as comisionados/as serán elegidos por un comité de escogencia. Este comité estará compuesto por 9 integrantes. El Gobierno y las FARC-EP, de común acuerdo, seleccionarán a través del mecanismo que acordemos 6 de los/as integrantes del comité de escogencia. Los/as 3 integrantes restantes serán los/as delegados/as de 3 personas u organizaciones que acordemos en la Mesa. Todos los integrantes del comité de escogencia deberán inspirar confianza en la ciudadanía.

Decimo. Duración. La Comisión tendrá una duración de 3 años incluyendo la elaboración del informe final. La Comisión contará con 6 meses para preparar todo lo necesario para su funcionamiento. La publicación del informe final se realizará durante el mes siguiente a la conclusión de los trabajos de la Comisión.

Este el ABC de la Comisión de la verdad, que es preciso conocer para que sus enemigos no la distorsionen ni manipulen.

A propósito, conviene consignar acá por lo menos una definición filosófica de la verdad que enriquezca el sentido común de millones de colombianos.

“(…) Con el término “verdad” podemos referirnos a una realidad o a una proposición y, así, hablamos de una verdad ontológica (de la realidad, del ser) o de una verdad lógica (del conocimiento, de la proposición mediante la que se expresa un juicio).

En el primer caso decimos que una cosa es verdad, o verdadera, para indicar que no se trata de una ilusión, de una apariencia, siendo entonces la verdad idéntica a la realidad, a lo que las cosas son.

En el segundo caso consideramos que la verdad es una propiedad del enunciado, de la proposición (no de la realidad, del objeto) y decimos que la verdad consiste en la adecuación o correspondencia de la proposición con aquello a lo que se refiere (con los hechos, con la cosa). Si tal correspondencia no se da decimos que la proposición es falsa (…)”.

Por: Horacio Duque Giraldo / Desde Abajo
Junio 12, 2015 · de democraciaenlared · 
en Actualidad PolíticaNacionalProceso de Paz

 


PEPE MUJICA Y LA PAZ

El Pepe conmocionó la clausura del II Foro por la Paz de Colombia en Montevideo.

Mujica, expresidente uruguayo, dijo el domingo 7 de junio en el Paraninfo de la Universidad de la República, colmado de jóvenes, banderas, consignas cantadas, dirigentes del Frente Amplio y participantes internacionales, frases como estas: “Cuando en América Latina un país está en guerra, no es un problema solo de ellos, es un problema de todos”. “Un proceso de paz rodeado de enemigos es una cosa dramáticamente seria”. “Cualquiera que sea el camino que tome la guerra la sociedad y la vida no se detienen”. “La guerra la libran ejércitos formados con los hijos de la pobreza”. “La tolerancia no es una práctica de la burguesía sino un valor de quienes están dispuestos a cambiar el mundo”. “Es preciso sacar adelante la paz en medio de todas las contradicciones”. “Estamos en la prehistoria mientras sigamos en la guerra”. “La paz de Colombia es el suceso más importante de América Latina en este tiempo”.

Así, con alta vibración y una fortalecida voluntad de rodear de efectivo apoyo el proceso de paz de Colombia se concluyeron dos eventos complementarios: el encuentro interparlamentario y el foro de fuerzas sociales y políticas, los dos deliberaron del 5 al 7 de junio enfatizando que es el tiempo de la paz colombiana y que esta interesa a todo el continente. Muchas voces convergieron en la idea, subrayada también por Mujica, de que “el conflicto armado colombiano es la ventana por donde se cuelan poderes extraños a este continente”.

Los dos espacios de deliberación no solo sirvieron para alimentar el entusiasmo sino el sentido estratégico de la lucha por la paz y la visualización de caminos y acciones prácticas al respecto. El reconocimiento a los avances logrados en las conversaciones del gobierno colombiano con las Farc-Ep fue unánime. Igualmente unánime fue la postura de procurar la formalización de conversaciones Gobierno – ELN respetando las características de este agrupamiento insurgente y, sin imposición de ninguna clase, dar lugar a la instalación de una mesa paralela en el marco de un solo proceso de paz. Se conoció que integrantes de alto nivel del ELN, presos algunos de ellos en la cárcel de Bellavista en Medellín, hicieron llegar, con ocasión del II Foro, una carta al Expresidente Mujica de la cual no se hizo mención explícita alguna, pero que, sin duda, es un hecho que puede contribuir a dar los pasos que aún faltan para que se abra esta mesa formal de conversaciones.

Lo ocurrido en Montevideo acentúa el contraste, ya destacado por diferentes observadores, del creciente apoyo internacional al proceso y las enormes dificultades que aún subsisten para consolidar el apoyo de la propia ciudadanía colombiana a la paz política. La idea que surge espontáneamente es la de capitalizar el apoyo externo para el apoyo interno. Mujica planteó que “aún no se siente el calor de masas” para causas vitales de América Latina como son las de la integración continental y la paz colombiana. Recuerda el autor de estas líneas el paro de pocas horas convocado por la Central Europea de Sindicatos en septiembre de 1975 contra la dictadura de Francisco Franco. Fue una acción de movilización continental breve pero contundente que contribuyó al final del régimen fascista en ese país europeo.

El Foro en Montevideo contó también con la presencia del Alcalde de Bogotá, Gustavo Petro quien, alternando con Atilio Borón, sostuvo que si se firma la paz la izquierda podrá ganar las elecciones presidenciales en 2018 y abrir una nueva primavera democrática en América Latina.

Por: Horacio Duque Giraldo / Desde Abajo
Junio 12, 2015 · democracia en la red · en Actualidad PolíticaNacionalProceso de Paz


Gustavo Álvarez Gardeazábal

“Cuando yo muera, y el día cada vez está más cercano, que no me cremen ni me lleven a ninguna iglesia. Solo trasteen mi cadáver al Cementerio Libre de Circasia y que me entierren parado porque ni de muerto pienso doblar la cerviz”

¿LA VERDAD?

NO ESTOY DE ACUERDO CON LA TAL COMISIÓN DE LA VERDAD QUE DICEN HABER CONVENIDO EN LA HABANA.


No estoy de acuerdo con la tal Comisión de la Verdad que dicen haber convenido las partes que negocian el final de las Farc en La Habana. Me parece ajena al temperamento del colombiano común y es peligrosa, dañina e innecesariamente provocadora.


Los colombianos nos hemos caracterizado por tener una sobrecarga genética, cultural y antropológica que nos diferencia de nuestros congéneres latinoamericanos. Cuando los españoles (sobrantes de cárceles) llegaron a estas tierras, encontraron 120 tribus en permanente guerra entre ellas.


Cuando se acabaron los indios varones por las pestes que trajeron los españoles o muertos por la cruz o por la espada, trajeron negros perdedores de guerras africanas a quienes sus vencedores vendían como esclavos a los portugueses. Descendemos de esa triple mezcla de guerra.


Nosotros no necesitamos la verdad para poder perdonar. Mucho menos para olvidar. En cambio, si nos ponemos a hurgar en la herida, vamos a caer en el peligro de la estigmatización, a tener presente a los victimarios y, lo más dañino, a alentar el eterno espíritu de venganza que nos hace sentir verdaderamente colombianos.


En vez de montar con el recuerdo la herramienta de la venganza, constituyamos promotoras de perdón y olvido en cada uno de los municipios de Colombia.


Hagamos una gran campaña mediática para convocar las ventajas del perdón y las garantías que da el olvido. No burocraticemos la paz. Acabemos con la semilla de la guerra, que es y será siempre la venganza.


Gustavo Álvarez Gardeazábal

Publicado en ADN, junio 10 2015,

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@eljodario





EE.UU  APUESTA A LA PAZ

Los amigos de los diálogos de Paz en la Habana estamos muy preocupados por el giro negativo que están tomando ciertos hechos que, dolorosamente, se registran en el país y que tienen que ver con acciones de guerra que mucho daño  hacen al alma sufrida de Colombia. El modelo de negociación aprobado en los diálogos de La  Habana, es decir el negociar en medio de la guerra, no es el más apto para una situación como la colombiana, con tantos “enemigos agazados de la Paz”. Pero si este fue el modelo que se aceptó, no hay nada más que hacer. Por eso nos pareció bien que las partes decidieran continuar con los puntos de la  Agenda después de dos hechos muy duros para el proceso. Uno, el bombardeo de la fuerza aérea a unas unidades guerrilleras en Guapi, Cauca, con el doloroso parte de 26 colombianos muertos y dos, la suspensión del cese al fuego unilateral que habían decretado las Farc desde el año pasado.

Así las cosas debo decir que me pareció esperanzador  el  importante reportaje que el embajador de los EE.UU. en Colombia, Kevin Whitaker,   entregó al diario El  Espectador en su edición dominical del pasado 17 de mayo de 2015.

El Embajador Whitaker es  conocedor de las realidades sociales y políticas de América Latina. Se desempeñó como Coordinador de la Oficina de Asuntos Cubanos, fue su  secretario ejecutivo. Más tarde, Director de la Oficina de Asuntos Andinos y  Subsecretario de Estado para asuntos de Latino América. Es un veterano funcionario de carrera que se ha desempeñado como diplomático en Reino Unido, Jamaica, Honduras, Nicaragua y Venezuela. Graduado en la Universidad de Virginia, lugar  donde nació. Fue nombrado Embajador de los EE.UU. en Colombia por el Presidente Barack Obama. Podemos colegir entonces que conoce bastante la situación de Colombia y de los países vecinos.

El eje  central de sus respuestas viene de su frase inicial cuando manifiesta que “El proceso de Paz está  muy bien diseñado”,  a esto corresponde el apoyo que brinda  su país a las negociaciones con las Farc, tanto en el proceso como en el pos conflicto. Del mismo modo el nombramiento del delegado del Presidente Obama para los diálogos de Paz, señor Bernard Aronson, persona con mucha experiencia en negociación, que conoce muy  bien la región, a quien las Farc ha tratado con respeto. Es la forma  como su gobierno pone su granito de arena para el objetivo de la paz, afirma.

Es interesante ver  como el embajador  manifiesta una posición abierta frente a ciertos temas espinosos como el regreso o la participación directa de “Simón Trinidad” cuando afirma: El gobierno de Colombia no lo ha pedido, sin embargo, se  ha tomado nota de las declaraciones del Alto Comisionado Sergio Jaramillo acerca de la posibilidad de su liberación para participar en la parte final de los diálogos. Este  tema no está en la mesa, pero somos amigos y aliados de  Colombia y eso quiere decir que vamos a escuchar al Gobierno.

Otro aspecto en el que no se ve una postura  cerrada, es al hablar es sobre  la posibilidad  de que su país renuncie a la solicitud de extradición de los jefes guerrilleros tras un acuerdo de Paz.  A lo que responde: “Es otro tema hipotético. En mi manera de ver hay cosas que se deben decidir al  final, y eso es algo que vale en una negociación….. No es importante ni aconsejable llegar a conclusiones antes de tiempo. No estoy señalando que eso sea posible, digo que hay cosas que se deben discutir al final, no antes”.  Así mismo afirma respaldar el hecho de que el Gobierno busque la inclusión del ELN en las negociaciones, aunque dice: no tenemos un papel directo.

En lo que fue más amplio y generoso en su respuesta fue acerca de cómo y de qué manera sería el papel de EE.UU. para apoyar  en el posconflicto.  Sobre lo que afirmó: “Sería cuestión de solicitar más ayuda para ese propósito y voy a abogar por  eso”. “Otra cosa: en el posconflicto inmediato se necesita ayuda para desmovilización, pero el concepto no está decidido porque es cuestión de los colombianos. Pero si en este momento Colombia quiere participación de mi país, hay que buscar la manera de hacerlo. De lo que se trata es de infraestructura, de institucionalidad, de alternativas, de estilo de  vida, y en todas  esas áreas estamos involucrados. Yo le he preguntado a la gente: Si el gobierno puede hacer algo,  ¿Qué sería? Y la respuesta casi siempre es: Mas carreteras”.

A pesar de los episodios beligerantes que acaban de suceder, yo sigo pensando  que la paz es posible, dado que confluyen tres factores simultáneamente: Las Farc entiende que ya no tiene posibilidades de acceder al poder por las armas y  deben incursionar en el mundo de la política para hacer posible su proyecto social. El gobierno entiende que no está en su posibilidad eliminarles, en cambio sí, su perturbación no facilita  el desarrollo armónico de los planes y programas propuestos como gobierno. Los EE.UU. abren la posibilidad de discusión  sobre algunos temas que antes eran de principios, y  que hoy se  pueden requerir para  la  firma de acuerdos con sentido de realidad.  Sin olvidar  que la situación internacional nos favorece. Cuba país donde se desarrollan los diálogos de Paz está en conversaciones con los EE.UU para el  restablecimiento total de sus relaciones diplomáticas. ¡La oportunidad es ahora!  No la podemos perder.

ALONSO OJEDA AWAD
EX.EMBAJADOR DE COLOMBIA EN EUROPA.
VICE.PRESIDENTE DEL COMITE PERMANENTE DE DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS.

 

Posconflicto.org comprometida en la construcción de escenarios de confianza para la Paz, mediante una Cultura de Convivencia, incluyente, participativa, pluralista, multicultural entre otras!

 




2finalLOGOLIMPAL

 

LIGA INTERNACIONAL DE MUJERES POR LA PAZ Y LA LIBERTAD (LIMPAL)

 

Somos una organización social no gubernamental, feminista, sin ánimo de lucro, construyendo paz desde 1915. En Colombia trabajamos desde hace 15 años en la promoción y defensa de los derechos humanos de las mujeres, contribuyendo a la construcción de la sociedad basada en los principios de paz, libertad, dignidad y justicia social. Intentamos fortalecer la promoción de los derechos humanos y la reinvindicación de los derechos de las mujeres, su exigibilidad y hacer viables los procesos de reconstrucción y reparación. Nuestra prioridad es empoderar a las mujeres adultas y jóvenes para que su voz sea escuchada y así participar activamente en espacios de toma de decisión para la reparación integral de sus vidas y la construcción de paz en sus comunidades.


La música, el canto, el folclor, arte y cultura; Cultura, patrimonio en la construcción de la paz. Posconflicto.org comprometido en una cultura de convivencia para la Paz!


 

Colombia no sabe quién fue Otto Morales Benítez

Fue el primero en intentar que se hiciera la paz en este país y el primero en denunciar a los “enemigos agazapados” que siempre han tratado de impedirla.

La Colombia de estos días no sabe a quién enterrarán el  miércoles luego de una misa en el Gimnasio Moderno. Otto Morales Benítez, muerto el fin de semana  fue tan grande y tan influyente en la vida nacional que solo le faltó ser presidente. Y no lo fue porque no se metió la mano al dril para demostrarnos  que él era mucho mejor que Virgilio Barco y sobre todo que no tenía alzheimer como su contendor.

Otto escribió tantos libros, más de cien, que por ninguno de ellos lo recuerda este país con memoria de gallina. Yo siempre creí que el mejor de todos fue su biografía sobre el señor Sanclemente, el viejo bugueño que fue elegido presidente a los 88 años y los godos de Caro y Marroquin prefirieron zarandearlo que respetarlo.

Otto fue inmensamente generoso sin ser un hombre rico. No sé a cuantos colombianos nos ayudó a ser lo que hemos sido. Muchos ya  deben  haber muerto por lo que sus exequias no serán oleadas de gratitud sino esquemas de reconocimiento a quien fue el primero en intentar que se hiciera la paz en este país y el primero en denunciar a los “enemigos agazapados” que siempre han tratado de impedirla.

Liberal de los que ya no existen. Zambo orgulloso de Riosucio, hizo de su vida una carrera de servicio a Caldas, a Colombia y a sus amigos. Nunca pudo superar la muerte tergiversada de su hijo en Paris y cuando Livia, su mujer de tantos años se fue, nos dió otra cátedra de amor y fe.

No puedo medir cuanto aprendí de él. No alcanzo a compensar  en lágrimas todo lo que él me ayudó. Pero así como era de grande y de ruidosa y reconocible su carcajada fue el afecto que le tuve.

Gustavo Álvarez Gardeazábal,

Mayo 25  2015






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TERRITORIOS

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La tierra nos connota la geografía, la producción, lo tangible, lo tocable. El territorio nos conduce a los recuerdos, a la espiritualidad, a los sabores, olores, colores, sonidos, tactos que nos dan arraigo por el sentir profundo de la pertenencia. La tierra está asociada a la economía. El territorio a la cultura y son una unidad con dos expresiones muy específicas.

 

El territorio abarca la existencia humana y con ellos construimos naciones, regiones, lugares, pueblos… memorias que dibujan las geografías. La piel es el primer territorio de todo ser vivo. El cuerpo y el pensamiento son los lugares íntimos y personales que delimitan la individualidad. El ser colectivos nos define el espacio del ser social. Las casas, las veredas y los barrios son las geografías comunes que están unidas por memorias colectivas. Las identidades se tejen de recuerdos que les dan rostros a los territorios comunes. La noción y el concepto de nación están asociados a un territorio donde habita la memoria histórica que une en discursos un sentir colectivo del pasado.

 

El uso y el abuso de la tierra han generado las guerras en los territorios que conforman este país llamado Colombia. En la memoria histórica de la especie, ese, ha sido un móvil constante de las razones de las guerras. Desde el irrespeto a la vida hasta la vulneración de los derechos más elaborados; los territorios ancestrales, los nichos ambientales, la biodiversidad han sido vejados y en muchos casos arrasados. Son muchos los saldos y las heridas a la tierra y al territorio que le ha dejado, al país, la guerra en estos largos e interminables años. El daño físico y espiritual que ha producido este conflicto de violencia acendrada es visible en toda su desmesura en los territorios violados, desde la niña abusada hasta las lagunas de cianuro en la minería a cielo abierto.

 

Parar la guerra es la consigna más significativa y más sentida en estos momentos tan críticos y también tan esperanzadores. Los enemigos de la paz han existido siempre y se afianzan con más fuerza cuando vislumbran el fin de su gran negocio. Por fortuna cada día hay más personas empeñadas en hacer lo necesario para parar la guerra y apoyar el proceso de La Habana que aunque tengamos preguntas, críticas, vacíos es un buen intento de volvernos a plantear un país que se puede construir por fuera de los límites de la guerra.

 

Este número tres de La13 recoge en el concepto amplio de territorios las distintas versiones, opciones, opiniones, sugerencias y vivencias de que se procesan en el cuerpo- territorio, en la piel-texto, en las memorias, en los lugares, en los momentos.


Consideraciones presentadas a la Subcomisión de género, asesora de la Mesa de Conversaciones entre el Gobierno y las FARC-EP para poner fin al conflicto armado*

Por María Eugenia Vásquez Perdomo

La Habana, febrero 11 de 2015

Me preguntan qué impacto tuvo la representación en La Habana de la Red de Mujeres y digo: renovar la confianza en que nuestra presencia como actoras políticas es oportuna en este proceso. Nuestra experiencia es válida porque ha sido reflexionada junto a diversos grupos de mujeres con los que hemos trabajado durante estos años.

Afianzar la certeza de que se necesita incrementar una pedagogía de paz con tres elementos centrales:

•              Des-idealizar la paz pensada como solución a todos los conflictos existentes

•              Rechazar las lógicas de guerra y la militarización que permea la vida social

•              Destacar nuestra identidad como actoras en la construcción de paz durante estos 25 años.

 

Somos hijas de nuestro tiempo, mujeres nacidas entre los treinta y los ochenta del siglo veinte. Somos de diferentes clases sociales y niveles educativos; somos de distintas etnias y de variadas opciones espirituales. Somos políticas que hemos sido afectadas por las condiciones de exclusión y violencia que imperan en Colombia. Somos de las generaciones que en distintas partes del mundo buscan mayor participación política, que soñamos con cambios estructurales, que buscamos formas de vivir en libertad con seguridad personal y social; y que, en el contexto histórico y político que nos correspondió, vimos en la vía armada la única manera de ser escuchadas. Dejamos las armas cuando los caminos del diálogo abrieron la posibilidad de una paz que condujo a una nueva Constitución[1] con cambios sustanciales en el horizonte político,  en la que parte del movimiento guerrillero de la época tuvo un papel protagónico, o cuando consideramos que había otras posibilidades para la paz.

Somos la Red Nacional de Mujeres Excombatientes de la Insurgencia colombiana. Esta Red agrupa a mujeres que por diversos caminos, individuales o colectivos, nos hemos erigido en constructoras de paz. Unas, participantes de las organizaciones firmantes de los Acuerdos de Paz con el Estado colombiano[2]; otras, mujeres insurgentes solidarias con la lucha de otros pueblos; algunas, que dejamos las armas por decisión propia, en diferentes circunstancias, y mujeres pertenecientes a las redes de apoyo político.

El Colectivo de Mujeres Excombatientes de la Insurgencia es nuestra razón social.  Es nuestro ente institucional, quien administra, representa y articula; es el motor que ha movilizado a centenares de mujeres para que juntas tejamos la Red que nos visibiliza y nos alienta para hacer oír nuestras voces.

Consideraciones presentadas a la Subcomisión de Género

1. Las mujeres que participamos en la insurgencia exigimos ser visibilizadas, nombradas y reconocidas como actoras políticas. Ahora bien, por nuestras  especificidades, necesitamos que se abran espacios  de participación ciudadana en los que participemos y estemos representadas como colectividad en plenitud de derechos.

- La participación de mujeres en la insurgencia se ha incrementado con el paso del tiempo. Reconociendo que las mujeres tenemos necesidades e intereses diferentes a los varones, aún dentro de los mismos movimientos políticos, consideramos que la expresión de esas necesidades e intereses deben tener la posibilidad de expresión autónoma y, al mismo tiempo, hacer parte integral de los Acuerdos para poner fin al conflicto armado, enriqueciéndolos.

- Cualquiera de los acuerdos programáticos que arroje este proceso deberán tener en cuenta las especificidades ya mencionadas y desarrollar las acciones afirmativas necesarias para hacer realidad el reconocimiento e inclusión plenos de las insurgentes, en la sociedad.

Otra de las especificidades que queremos poner de presente las mujeres,  para concretar la inclusión,  son las acciones que deben desarrollarse respecto a las prisioneras políticas y a las mujeres en exilio.

Fruto de la sensibilidad frente a las diversas experiencias de mujeres insurgentes, luego de los Acuerdos de los años 90, hicimos consciencia de las mayores dificultades que han enfrentado las indígenas, afrocolombianas y campesinas durante el proceso incorporación a sus comunidades.  En esta ocasión, queremos contribuir a preparar su acogida por parte de la sociedad, y en ello estamos dispuestas a trabajar, como un componente de la reconciliación.

En este mismo sentido, alertamos sobre la atención especial que debe brindarse a la situación de las mujeres de base y a aquellas que presentan situaciones de discapacidad producto de las acciones de guerra, dadas las diferentes condiciones adversas que deben afrontar, frente a las cuales debe exigirse al Estado la efectiva y oportuna puesta en marcha de acciones afirmativas.

2. La Red de Mujeres Excombatientes de la Insurgencia, aquí presente, cuenta con una experiencia producto de 14 años de reflexión, búsquedas, reencuentros, construcción de identidad y memorias, acciones de paz, interlocución con espacios de mujeres y de otras organizaciones y movimientos sociales y políticos que nos han permitido conocer, dialogar y hacer propuestas sobre las transformaciones que consideramos necesarias para aclimatar una paz con justicia social.

Estos espacios permitieron rememorar afectos y solidaridades tejidas colectivamente y hacer consciencia del significativo papel que desempeñamos las mujeres de cara al cuidado de las y los otros, de las relaciones al interior de las diferentes organizaciones  insurgentes, con las comunidades y la sociedad en su conjunto.

A partir de ahí y de la construcción de una identidad que no niega su pasado, fuimos encontrando la fuerza para posicionarnos como colectivo con propuestas y acciones de paz, pensadas desde nosotras.  Propuestas que van de lo general (lo público) a lo privado (las relaciones interpersonales) y a las sábanas (las relaciones de pareja), desentrañando y transformando todas las opresiones que generan violencias.

3. Con nuestra bienvenida a esta nueva etapa de trabajo por la paz, queremos poner esta experiencia a su servicio.  Al mismo tiempo, sentimos alegría al pensar que estos procesos de búsqueda y memoria se verán enriquecidos con sus aportes, tanto en lo que compete a nuestras vivencias, como en las propuestas que construiremos para presentar al país.

4. Especial atención deberá prestarse a los enfoques de la actual Política Pública sobre es programas de Desarme, Desmovilización y Reintegración, en nuestro concepto, inscritos en una lógica de guerra que inicia la ruta de acogida en una Unidad Militar o de Policía y ofrece como primera opción[3], recompensas a cambio de información y delación. Posteriormente, en los llamados “Hogares de Paz” espera la certificación  que le permite ingresar  al proceso de Reintegración Social y Económica desarrollado por la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR). Frente a éstos procesos también tenemos una mirada crítica que podremos exponer en detalle[4], en el momento de discusión del último punto de la Agenda.

De manera general anotamos que, tanto si acuerdan hacer ajustes a la Política Pública para la Reintegración y definir una entidad encargada de su desarrollo, como si generan una nueva Política Pública al respecto, en ambos casos, deberán acatar plenamente la Resolución 1325  cuando en sus considerandos reafirma “el importante papel que desempeñan las mujeres en la prevención y solución de los conflictos y en la consolidación de la paz, subrayando la importancia de que participen en pie de igualdad e intervengan plenamente en todas las iniciativas encaminadas al mantenimiento y el fomento de la paz y la seguridad, y la necesidad de aumentar su participación en los procesos de adopción de decisiones en materia de prevención y solución de conflictos.”

Y cuando “Alienta a todos los que participen en la planificación para el desarme, la desmovilización y la reintegración a que tengan presentes las necesidades distintas de los excombatientes según sean de género femenino o masculino y tengan en cuenta las necesidades de sus familiares a cargo”[5]

Esta Resolución exhorta a las partes que negocian acuerdos de paz, a tomar en cuenta, no sólo las necesidades específicas de las mujeres y niñas en los procesos de repatriación, reintegración y reconstrucción, después de los acuerdos, sino a apoyar y destinar recursos para fortalecer las iniciativas de paz de las mujeres locales y para que ellas participen de los mecanismos que desarrollan los Acuerdos. Así mismo, garantizarles la protección plena de derechos políticos contemplados en la Constitución, el sistema electoral y el sistema judicial. También exige desterrar la impunidad que acompaña los crímenes de guerra, especialmente los relacionados con la violencia sexual. Y convoca a quienes participan en la planeación del desarme, desmovilización y reintegración a tomar en cuenta las diferencias y diversidades que presentan las mujeres excombatientes, y a consultarlas.

Cerramos reconociendo que la presencia y participación de mujeres en la delegación de  las FARC-EP es un avance con respecto a anteriores procesos y Acuerdos de paz; así como la instalación de una Subcomisión de Género[6] en la que también participan mujeres farianas, en interlocución con organizaciones, redes y movimientos de mujeres.  Los resultados de este trabajo mancomunado comienzan a verse reflejados, por ejemplo, en la propuesta de las FARC[7] sobre el reconocimiento a las víctimas del conflicto armado, según las normas internacionales. Concretamente, el punto 5, reconoce la especificidad de las mujeres víctimas del conflicto armado por ser el principal sector de población que ha sufrido los rigores de la guerra y admite que son los impactos de la discriminación histórica sobre ellas los que profundizan la violencia sexual y el desconocimiento de sus derechos. Al tiempo, reconoce la especificidad de las víctimas LGBTI.

Sin embargo, insistimos en que se aumente la representación de las mujeres de las FARC-EP en calidad de plenipotenciarias en la Mesa de Conversaciones, como una acción afirmativa que las haga visibles como actoras políticas decisivas en los Acuerdos para la terminación del conflicto armado y la construcción de una paz estable y duradera.

Decimos una vez más, ¡La paz con las mujeres, sí va!

*Red Nacional de Mujeres Excombatientes de la Insurgencia.

Este Documento es síntesis de escritos de varias integrantes de la Red a lo largo de 10 años y fue adaptado por nuestra vocera para su lectura en La Habana.

Aquí colgamos el video sobre el día de la participación de la vocera de la Red, María Eugenia Vásquez.

https://www.youtube.com/watch?v=etGqkiSLPFg

Entrevista a participantes en la Subcomisión de género, de Nelly Valbuena Bedoya.

http://mujerescontandoenvozalta.bligoo.com/nosotras-queremos-la-paz


Pronunciamiento 27 de abril

Delegadas y delegados de organizaciones de mujeres y LGBTI que participaron en la Mesa de conversaciones de La Habana entre diciembre de 2014 y enero de 2015.

Las 16 mujeres y 2 hombres que asistimos a Cuba por invitación de la Sub Comisión de Género de la Mesa de Conversaciones de la Habana, en calidad de expertas y expertos en derechos de las mujeres  y del enfoque de género y diversidad sexual, con apoyo de ONU Mujeres y acompañamiento de los Países garantes: Embajadas de Cuba y Noruega, nos reunimos en Bogotá para hacer un balance de esta experiencia y analizar escenarios de oportunidad y estrategias respecto a esta importante agenda para el país.

Como resultado de este Encuentro, desde las Organizaciones de mujeres indígenas, campesinas, negras, feministas, sindicalistas, mujeres víctimas de desplazamiento forzado y despojo, excombatientes, trabajadoras del arte, estudiantes y de personas LGBTI que participamos como invitadas expertas en la Mesa de Conversaciones entre el gobierno Colombiano y las FARC EP en La Habana expresamos:

1. Que buscando contribuir a una salida pacífica del conflicto y aportar propuestas que garanticen una perspectiva de derechos humanos de las mujeres y de la diversidad sexual, en los acuerdos  en particular, y en el proceso de paz en general, para garantizar así que la paz avance en condiciones de justicia y vida digna para nuestros grupos poblacionales, saludamos y reconocemos la voluntad política y el esfuerzo de las delegaciones del Gobierno y las FARC EP por mantener los diálogos.

2. Reconocemos que el mantenimiento de los diálogos y su avance efectivo contribuirá a encontrar mecanismos para superar las tensiones generadas por los hechos de guerra que se presentan dentro de un modelo de negociación en el marco de un conflicto armado como el que tenemos en Colombia. Insistimos a las partes mantener la Mesa de negociación y avanzar en los diálogos para lograr la firma de un acuerdo.

3. De la misma manera pedimos garantizar el respeto al Derecho Internacional Humanitario, contribuir a la desmilitarización de la sociedad, impulsar el des-escalonamiento de la guerra y promover el cese bilateral al fuego.

4. Que lamentamos todas las muertes que han tenido lugar en el país como resultado de la guerra.

Consideramos que éstas podrían y deben evitarse, y que, de la misma manera, no debe haber más víctimas en el marco del conflicto armando que pervive en el país.

5. Que es necesario que la sociedad colombiana avance en reconocer el valor de la paz y la oportunidad de los diálogos como el único camino posible para la terminación del conflicto, al

ser la ruta segura para la paz integral y el ejercicio pleno de la ciudadanía en general, y en especial de los grupos poblacionales que tradicionalmente han sido marginados, excluidos y oprimidos.

6. También hacemos un llamado a los medios de comunicación del país a un manejo responsable y trasparente de la información en materia del proceso de negociación y les pedimos contribuir a una pedagogía para la paz que nos lleve a los colombianos y colombianas a la convivencia en una democracia pluralista y respetuosa de las diferencias y diversidades.

7. Reiteramos que es un imperativo ético escuchar las voces de las mujeres y de las personas

LGBTI en su demanda del cese al fuego bilateral y celeridad en lograr acuerdos definitivos.

También lo es acoger nuestras propuestas para entender y asumir la paz como un proceso de construcción permanente. Sentimos que el conocimiento y experiencia que hemos obtenido desde nuestras organizaciones sirve como un gran aporte para cambiar el rumbo recurrente de la violencia y la vía para tramitar los conflictos públicos y privados.

8. Valoramos muy positivamente la existencia y funcionamiento de la Sub Comisión de Género en la Mesa de Conversaciones como mecanismo estratégico para lograr incorporar los derechos de las mujeres e instamos a las partes a incorporar sus insumos en todos los ámbitos y puntos de la negociación actual.

9. Continuamos comprometidas/os en incidir y hacer seguimiento y veeduría a las propuestas presentadas por las 18 organizaciones que asistimos a La Habana y reiteramos que continuaremos acompañando a las víctimas en la búsqueda de su ciudadanía plena, insistiendo en la pedagogía para la paz.

10. Esperamos que nuestras propuestas se materialicen en los acuerdos que se deriven de la Mesa de diálogos entre el gobierno nacional y las FARC EP en La Habana.

Bogotá, Abril 22 de 2015.

Firman:

•              Asociación Alianza Departamental de Organizaciones de Mujeres del Putumayo “Tejedoras de Vida

•              Asociación Campesina del Catatumbo- ASCAMCAT

•              Asociación de Mujeres Araucanas Trabajadoras –AMART

•              Asociación de Mujeres Campesinas -ASODEMUC

•              Asociación Nacional de mujeres campesinas, negras e indígenas de Colombia –ANMUCIC

•              Casa de la Mujer

•              Colombia Diversa

•              Consejo Regional Indígena del Cauca –CRIC

•              Corporación Caribe Afirmativo

•              Corporación Colombiana de Teatro

•              Cumbre Nacional de Mujeres y Paz – Red Nacional de Mujeres

•              Cumbre Nacional de Mujeres y Paz – Ruta Pacifica de las Mujeres

•              Cumbre Nacional de Mujeres y Paz – Alianza Iniciativa de Mujeres Colombianas por la Paz –IMP

•              Departamento de Mujeres de la Coordinación Nacional de Desplazados. CND

•              Federación de Estudiantes Universitarios – FEU

•              Red de Mujeres Narrar para Vivir

•              Red Nacional de Mujeres Excombatientes de la Insurgencia

•              Red solidaria contra las violencias hacia las mujeres “Mariposas de Alas Nuevas construyendo futuro”



[1] Constitución Nacional de 1991.

[2]M19 (Movimiento 19 de abril), EPL (Ejército Popular de Liberación), PRT (Partido Revolucionario de Trabajadores), CRS (Corriente de Renovación Socialista), Frente Francisco Garnica y Movimiento Armado Quintín Lame. (MAQL). Tomado de Colección “Tiempos de Paz” Programa para la Reinserción – Red de Solidaridad Social, Bogotá, 1999.

[3] De la Unidad Militar o de Policía se traslada al  Grupo de Atención Humanitaria al Desmovilizado (GAHD) bajo responsabilidad del Ministerio de Defensa Nacional.

[4] a) Habrá que pasar de la atención individual a considerar que los procesos colectivos, así partan de la reflexión individual, contribuyen a la construcción de sujetos sociales y políticos activos en la construcción de país; b) proponer que en lugar de un enfoque clínico para la atención emocional  se trabaje con un enfoque psicosocial en una perspectiva de Derechos Humanos, orientados al fortalecimiento de capacidades para la promoción del bienestar y el desarrollo integral de las personas, organizaciones y comunidades; c) plantear que en lugar de centrarse en la censura del pasado se facilite la reflexión sobre las experiencias vividas y su resignificación en positivo, para ponerlas al servicio de la paz; d) ampliar el concepto de familia tradicional hacia las nuevas formas de familia y, en ese marco, definir las acciones para atender de manera efectiva la diversidad de sujetos y sujetas de derechos que alberga en su interior; e) proponer que la actual estrategia de género se nutra de los aportes de las mujeres vinculadas a los procesos y de experiencias anteriores; f) exigir que las mujeres, tomando en cuenta su diversidad, sean consideradas como sujetas de derechos en sí mismas y no solamente cuando presentan situaciones de vulnerabilidad o en su condición de madres.

[5] Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Artículo 13.

[6] El 7 de septiembre de 2014.

[7] Dada a conocer el 24 de octubre de 2014.

 

ARAUCA DESARROLLO, VIOLENCIA Y PAZ

Escuela de Construcción de Pensamiento


 

 

El sociólogo tameño Leonel Pérez Bareño escribió su más reciente libro titulado “TAME: SARMIENTOS Y BURROS. 19 alcaldes de Tame, Arauca, cuentan sus cuitas” y con su generosidad habitual me pidió que lo prologara. Este libro es un viaje al mítico Arauca y a través de su historia dolorosa vamos descorriendo el velo que nos muestra su complejo pasado, donde de ser cuna de la libertad y centro vital del desarrollo petrolero, también se anidaron las expresiones de violencia que originaron diferentes grupos armados, que fueron por sus riquezas, y la fuerza pública que en ocasiones confundió el papel que le otorga la Constitución Política colombiana.

Así escribí el prólogo: Tengo una visión juvenil,  de la última vez que vi en la  Universidad Nacional de Colombia  a Leonel Pérez Bareño. Era un joven inquieto, que se acercaba con mucha decisión a los consejos estudiantiles que en esa época interpelaban, cuestionaban y discutían con valentía, las decisiones, no santas, que el gobierno del  Frente Nacional generaba, buscando bloquear el entusiasmo revolucionario que expresaban, en múltiples acciones, los comprometidos universitarios.  Eran tiempos duros. La dirigencia estudiantil  caminaba a enrolarse en las filas del ELN, en pos del ejemplo del sacerdote Camilo Torres Restrepo, muerto en un combate guerrillero, desigual y confuso  en Patio Cemento, Santander. En las discusiones que se llevaban a cabo en la cafetería central,  Leonel despertaba admiración y reconocimiento  por dos razones: Una, era capaz de sostenerse en dos carreras complejas dentro de la Universidad Nacional de Colombia, agronomía y sociología. Dos, diseccionaba con profundidad y seriedad los elementos centrales por los cuales él creía que era necesario un cambio político que  debía agotarse  dentro de las vías democráticas.

Después supe que  era llanero, de Tame  Arauca,  reclamaba con mucha propiedad la condición de Tierra de Libertad para sus regiones, las que habían visto la formación de los ejércitos libertarios, famélicos pero imbuidos en la profunda fe que ardía en sus almas, habían desafiado el páramo de Pisba con Bolívar y Santander a la  cabeza, de sorpresa derrotaron  en base a su valentía extrema los ejércitos del rey de España, quienes pensaban que jamás los criollos serían capaces de remontar las  escarpadas montañas viniendo desde los Llanos para atacarlos por detrás, pues  creían que Los Andes eran inexpugnables para todos, pero sobre todo para los centauros llaneros que vivían en condiciones precarias en sus cálidas llanuras.

Esto lo expresaba Leonel con mucha satisfacción, el sumun de su orgullo era hablar de su paisano, tameño: Guadalupe Salcedo Unda, quien había liderado el levantamiento liberal campesino  de los Llanos Orientales y quien respondió  de corazón y con  nobleza al llamado de Paz y reconciliación nacional que hizo el general Gustavo  Rojas Pinilla, luego de darle el golpe de Estado  al presidente Laureano Gómez, en 1953. Desafortunadamente su gesto fue respondido con tiros después de firmar los Acuerdos,  Murió en el sur de  Bogotá acribillado a bala por una patrulla de la Policía Nacional, cuando se encontraba desarmado departiendo con unos amigos, el 6 de junio de l957, un mes después del derrocamiento del general Gustavo Rojas Pinilla.

Nos perdimos de vista. La vida fue diseñando para cada uno de nosotros, los múltiples escenarios donde discurrió nuestro proceso vivencial. Poco a poco,  me fui enterando de  su magistral esfuerzo académico al terminar con mucho éxito una maestría en Ciencia Política en el emblemático Instituto Tecnológico de  Massachusetts (MIT) y la Universidad  de Harvard.

La vida separa, pero así mismo va acercando nuevamente.  Una noche, cuando el ajetreo electoral se ponía otra vez al rojo vivo  y Horacio Serpa levantaba  su voz de reconocido dirigente de la  izquierda socialdemócrata, nos encontramos de  sopetón en medio de la algarabía de los centenares de liberales y amigos  de izquierda que acompañamos  las  nuevas propuestas  políticas y  sociales de  este curtido dirigente santandereano, amigo común de ambos.

En  los días posteriores seguimos viéndonos  y una mañana fría bogotana  al calor de una humeante  taza de café me dijo que había  trabajado  un texto que recogía 19 reportajes a mandatarios tameños entre 1934 - 2011  y  quería que yo le hiciera el prólogo del libro. Allí comenzó para mi este fascinante y doloroso viaje al corazón de Tame, fui encontrando en su lectura ese sabor de dolor y esperanza que uno encuentra en todos los municipios colombianos donde la violencia se extendió como una epidemia, que clavó sus garras en lo más  genuino  de nuestra cultura y se fue llevando hijos buenos, trabajadores, padres de familia,  extendiéndose como una mancha de sangre que sembró luto y dolor a todo lo largo y ancho de la geografía Colombiana.

Detrás del apacible y bucólico título “Tame, Sarmientos  y burros. 19 Ex. Alcaldes de Tame, Arauca cuentan sus cuitas” se revela un universo sociológico de una riqueza inconmensurable, donde el largo y complejo proceso histórico del modelaje de nuestra nacionalidad se expresa en sus múltiples facetas, que comienzan desde los inicios de los cuatro siglos que tiene de fundada Tame y continua con la ruralidad de los años 30 del siglo  pasado. La violencia partidista  se anidó en sus lares, arreciándose con el asesinato del gran líder liberal Jorge Eliécer  Gaitán. El espíritu indómito de sus gentes los llevó  a capitanear  ese otro esfuerzo libertario que fueron las famosas guerrillas liberales del  Llano. Quizás sin proponérselo fueron punto vital en la “pacificación” que logró el país cuando  las dos vertientes políticas liberales y conservadores  decidieron firmar en España el  pacto del Frente Nacional.

Es una historia fascinante e increíble, la que nos va contando el autor de esta inagotable cantera que son los reportajes de los alcaldes tameños.  Metafóricamente es el arte del mago, que va sacando sorpresas a cada instante al detallar  el largo camino de su pueblo, enseñándonos  de manera pedagógica el transcurrir histórico  de su amada Tame. Del primer alcalde entrevistado: Héctor Paul Colmenares, nos enseña esa consanguinidad con las familias venezolanas, ratificándonos en la práctica la condición de ser hermanos siameses, Colombia y Venezuela como lo planteó Horacio Serpa en uno de los momentos más álgidos de nuestras relaciones, cuando las incomprensiones de los presidentes de esa época nos pusieron al borde de una guerra fratricida.

Anécdotas de mucho sabor histórico, como la del gran escritor, libre pensador, José María Vargas Vila, quien huyendo de sus perseguidores en Bogotá, a raíz de su participación en el movimiento de los Radicales en la Revolución de 1884, se residenció en Tame donde fundó  una escuela,  para  seguir posteriormente  su camino a Venezuela que lo acogió y  le  brindó asilo.  También es importante el caso histórico del general Gabriel Vargas Santos, héroe de la Guerra de los Mil Días, quien vivió y murió en Tame en el año de 1914.

A través de este hermoso y doloroso recorrido encontramos la génesis de su crecimiento económico en el descubrimiento de pozos petroleros,  detrás de estas riquezas irrumpen los grupos guerrilleros que cubren de luto la tierra tameña. Luego aparecen las Autodefensas Unidas de Colombia AUC que riegan con sangre  las fértiles llanuras y entre sus múltiples acciones de muerte asesinan el 1 de octubre de 2001 a unos de sus más carismáticos alcaldes Octavio  Sarmiento  Bohórquez, descendiente de las familias raizales que dan el título a la obra que hoy con gusto y reconocimiento me permito prologar.

Al recorrer estos  pasajes históricos,  quiero remarcar la invitación a sumergirnos en sus páginas,  con la seguridad de que asimilamos  elementos importantes que nos acercan a la comprensión de nuestra dolorosa historia, pero también alcanzaremos a visualizar la esperanza de ser capaces de lograr la Paz y la Reconciliación de la nación, en la presente coyuntura histórica que marcan los diálogos de La Habana, entre el gobierno nacional y la insurgencia.

Leonel, gracias por este valioso esfuerzo que da cuenta de cómo late el corazón de la nación desde ese pequeño pero vigoroso centro que es Tame, que además de haber sido el generador y testigo de innumerables luchas por el sueño libertario que aún sigue vigente, nos ha regalado tu existencia, para que de manera magistral nos entregaras el maravilloso texto que hoy invito a leer con la vocación del aprendiz que quiere asimilar su historia no para repetirla, sino para transformarla y mejorarla..

Alonso Ojeda Awad

Ex. Embajador de Colombia en  Europa.
Vice. Presidente del Comité Permanente de los Derechos Humanos

 


OFICIO UNIVERSIDAD SERGIO ARBOLEDA



POSCONFLICTO DESDE EL CONGRESO DE LA REPUBLICA

http://www.cpmimagazin.com/?p=118

 

Fundación Para la Reconciliación y la Paz

MEJOR MICROEMPRESA DEL AÑO 2014

Por su Aporte, Espíritu Emprendedor, Desarrollo Empresarial, Fortalecimiento, Liderazgo, Generación de Empleo,

Por Creer en lo Nuestro y Construir Patria.

Dado en Bogotá D.C. a los 24 días del mes de octubre de 2014 en el Salón Boyacá, de la H. Cámara de Representantes, Congreso de la República, de conformidad con la Ley 905 de 2004

 

http://www.caracol.com.co/audio_programas/archivo_de_audio/ong-posconflicto-habla-sobre-la-historia-de-dialogos-de-paz-en-colombia/20140823/oir/2379985.aspx

 

http://www.caracol.com.co/audio_programas/archivo_de_audio/ong-posconflicto-habla-sobre-la-historia-de-dialogos-de-paz-en-colombia/20140823/oir/2379985.aspx

 

Escuela de Construcción de Pensamiento

Reflexión hablando de Paz: Lo mejor que le puede pasar a Colombia, es que se firme el "Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera" con las Farc-EP,  aún con  los defectos que pueda tener y, se tendrá que ratificar  y mejorar con el referendo; ¡lo peor!, que no se firme, pasaran dos generaciones para retomar un proceso semejante.

¡La paz nace en mí, la paz está en ti, a que te comprometes! ¡Únete!

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CAMPAÑA

“AMIGOS CONSTRUCTORES DE PAZ”

¡La Paz está en Peligro!

INTRODUCCIÓN

El Conflicto Armado Interno que vive Colombia desde hace ya medio siglo, su terminación y posterior construcción de la paz, están más que sobre diagnosticados.

Los estudios cuantitativos más recientes parten, se cree, desde finales de la década del 90 del siglo pasado. En aquella oportunidad fue identificado un proyecto, dirigido por los profesores Francisco Leal y Álvaro Camacho Guizado, con el nombre de “La paz es rentable”[i].

Los temas de estudio se abordaron desde las perspectivas y “áreas estratégicas de los contextos urbano, seguridad nacional, seguridad ciudadana, cuestión rural, relaciones internacionales, justicia, y agenda de paz; más los de “narcotráfico y derechos humanos, integrados a cada uno de los ya seleccionados”[ii].

Todos los propósitos, tanto del estudio enunciado anteriormente como de otros, se han orientado y concebido especialmente a “sentar las bases para una política estatal sobre la paz”[iii]. Propósitos fallidos después de casi dos décadas de trabajo.

Son múltiples las razones por las cuales los proyectos abordados no han tenido satisfactoria realización y feliz término. Para algunos, ha faltado interés de las élites políticas en el compromiso y realización de tal propósito. Para otros, los gobiernos de turno han abordado el propósito desde el ámbito de la gobernabilidad y el interés cualitativo de la política del momento y no desde la estructura y el interés específico del Estado y, para los más pragmáticos,  la debilidad mayúscula está en el desencanto y apatía de la sociedad civil (por no estar representada) en la tarea de complementar los análisis cuantitativos con trabajo realista y constructor.

Un último esfuerzo por construir las bases del andamiaje de la “paz”, abordado desde la “terminación del conflicto armado interno” se inició en agosto de 2012 entre el gobierno nacional y las Farc. Proceso sometido a cualquier cantidad de cuestionamientos, positivos y negativos a raíz de la metodología aplicada en la Mesa de La Habana, el antagonismo propio de la incertidumbre política, social y económica de sus posibles efectos y consecuencias y, la puja por el poder de las elites políticas en contienda electoral.

Por eso, hoy, la sociedad civil, desde su trinchera, se atreve a decir que “la paz sigue estando en peligro”. Claro que sí: “La paz sigue estando en peligro” a pesar de los esfuerzos de ayer y de hoy.

La culpa mayúscula: “la imposibilidad que tiene la sociedad civil de transitar hacia la construcción de un modelo de paz acorde con las expectativas generales de la sociedad colombiana, sobre la base de la solución de los problemas estructurales que han degenerado en condiciones objetivas y subjetivas de destrucción social, que en términos axiológicos materializan la ineficaz función de racionalizar el interés colectivo y la inoperancia del papel inalienable en la defensa del bien común, en especial el referido a la paz”[iv].

EL PROPÓSITO

¿Cómo dar solución a lo anterior?

Esta pregunta amerita una respuesta, más técnica que política.

El Movimiento “Amigos Constructores de Paz” desde la Sociedad Civil pretende catalizar el compromiso societal de buscar satisfacer necesidades básicas de supervivencia y desarrollo humano, incorporar a la vida moderna a amplios estratos de la población, iniciar la construcción de una sociedad colombiana moderna y democrática, con ética planetaria (humanismo y ecología) en las esferas política, económica y social y, en fin, iniciar la formación de verdaderos líderes estrategas y disruptivos en la tarea de ser constructores de paz a la medida de nuestra sociedad colombiana.

JUSTIFICACIÓN

El Movimiento “Amigos Constructores de Paz” es portador del desafío central de esta sociedad colombiana actual y vigente; para, a partir de lo ya analizado y sobre diagnosticado, “abordar desde lo privado, colectivo y publico la transformación de la sociedad colombiana, la participación en los temas centrales del proceso de trasformación, en la estructuración de los mecanismos, normas y procedimientos para avanzar hacia una mayor participación ciudadana, conforme a la Constitución Política y al orden internacional”; y así, avanzar hacia la construcción participativa de un “acuerdo societal sobre un ordenamiento político, económico y social fruto de la convicción, del compromiso entre grupos y sectores representativos de la sociedad” y desde  valores propios de cohesión, y “no de la imposición de los intereses de unos grupos dominantes, legales o ilegales, sobre el resto de la sociedad, supeditándose lo público a los intereses privilegiados privados”[v].

De no progresarse en este proceso de concientización, formación, estructuración y ejecución de acciones privadas, públicas y colectivas, desde la perspectiva de la “civilidad” y del enfoque de la “destrucción social” y de no alcanzarse un compromiso colectivo-público para la construcción de un “nuevo” país”, se estaría allegando los elementos sustanciales para la configuración de una “frustración nacional más” y sus efectos y consecuencias políticos, económicos y sociales son impredecibles.

Que se requiere:

Liderazgo y compromiso, de todos y  cada uno de los “Amigos Constructores de Paz”, para el cumplimiento de este propósito, y de la unidad de cada uno de los ciudadanos en la construcción de esa Paz que todos anhelamos como tejido social.

Todo empieza con un compromiso individual, un “Pacto con la Mismidad”, un pacto consigo mismo; en la forma de pensar, en lo que decimos y en la forma como actuamos, es decir “vivir interiormente” en paz y con responsabilidad social.

Hamilton H.
Director

¡La paz nace en mí, la paz está en ti, a que te comprometes! 
¡Únete!

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PD: En nuestra sociedad, la familia, que es una institución críticamente importante para formar las mentes, valores y comportamiento de nuestros hijos y de las futuras generaciones, ha llegado a ser en muchos casos una simple extensión del estado. ¡Debemos restaurar la Familia, la Sociedad! en amor y con amor, respaldado en el don de la autoridad.

 

¡La violencia nace en la persona, crece en la familia y se multiplica en la sociedad; Igual la Paz! Hamilton.

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[i] CAMACHO, Álvaro y LEAL, Francisco .Compiladores. ARMAR LA PAZ ES DESARMAR LA GUERRA. CEREC, DNP, FESCOL, UN. Bogotá, 2000.

[ii] Ibídem

[iii] Ibídem

[iv] Ibídem

[v] Ibídem

 

 

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